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Erwin Macario

Por lo tanto, decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morircongelados.

El 26 de julio de 2010, antes que el PRI perdiera la gubernatura de Tabasco, en este espacio periodístico conté la fábula del puerco espín, que hoy es oportuno repetir.

Esto porque en el PRI quedan puercos espines que no han entendido que se unen ahora rumbo al 21 o no tendrán de nuevo el 24 con un partido Morena en el poder que ha legalizado, al través de los programas asistenciales, la compra de votos.

En otra entrega hablaremos de esto. Hoy, para empezar, va lo de los puercoespines:

Los líderes, los aspirantes, los dueños del PRI, tienen que aprender la fábula del puerco espín:

”Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío. Los puercoespín dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se abrigarían y protegerían entre sí; pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto, decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados. Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos”.

Esta semana, después de un mes de haber asumido la dirigencia eststal del PRI en Tabasco —en un proceso que viejos beneficiarios de ese partido llenaron de espinas de odio—, Dagoberto Lara Sedas ha dado pruebas de que sabe lo que este partido necesita para competir en las elecciones locales del 2021: la inclusión de todo aquel que entienda que el PRI es de nuevo el espacio para hacer política.

Si usted, querido lector-elector, revisa la lista de los personajes políticos que se integran a la dirigencia que preside Dagoberto Lara Sedas notará que hay priístas de todas les regiones de Tabasco.

Algunos de estos erizos o puercoespines tienen espinas que lastiman, pero en busca de la unidad y de buenos resultados, se tiene que prescindir de esa molestia.

Además de ser una alianza partidista de sobrevivencia —hay que admitirlo— se trata de presentar electoralmente un sólo frente, un solo partido: unido, fuerte, ganador, como lo viene impulsando, con éxito, Alejandro Moreno Cárdenas desde la dirigencia nacional.

En aquellos idus de julio, en esa columna citada, yo escribí, premonición de lo que vendría: En Tabasco, aterrizo, ¿cuántos partidos hay en el PRI, rumbo a la sucesión? ¿El de Granier? ¿El de Beatriz Paredes? ¿El de Peña Nieto? ¿El de Beltrones? ¿No son muchos?

Ya sabemos que fueron muchos pris, y condujeron a Tabasco a la debacle del peor gobierno que ha tenido en su historia, el de Arturo Núñez Jiménez y el marthiarcado. Un desertor priísta que ganó en el 2012, como el actual gobernante en el 18, con el apoyo de Andrés Manuel López Obrador.

Ahora, rumbo al 2021 en Tabasco, hay quienes quisieran que hubiera nuevamente varios pris. Y todo indica que ya están aprendiendo la elección. Que si bien viejos erizos, de espinas lastimosas, se han alejado, quienes se mantienen han entendido que es mejor convivir con las pequeñas heridas que alguien pudiera causar, que perecer por el frío de las urnas, sin el calor de un proyecto político electoral que devuelva al priismo la oportunidad de demostrar que ese partido si ha subido gobernar y ha creado super gran parte de lo que es Tabasco y México.

Lo principal es que desde la dirigencia ha dejado muy claro Dagoberto Lara Sedas que predica con el ejemplo: no va por un cargo de elección popular y mucho menos una plurinominal, sino a cumplir con una dirigencia. Esto ha alejado muchas espinas, a viejos y anquilosados puercoespines.

El PRI, y ningún partido, puede darse el lujo de unas relaciones interpartidistas perfectas. Quienes hoy ocupan un lugar en la dirigencia estatal y después en las municipales, tienen que aprender, entender y comprender los defectos de los demás y colocar por encima las cualidades. Buscar lo que debe unir a los priistas en esta hora de definiciones y olvidar lo que los desune.

Ningún viejo puercoespín es necesario, y con ello aludo a quienes han sido dirigentes estatales del PRI y se niegan a unirse ahora que la lucha no tiene las mieles de la paga que a veces reclaman los mercenarios a sueldo.

Y también pienso en quienes han sido diputados, presidentes municipales y hasta gobernadores y hoy se alejan como puercoespines resentidos. Quizá es bueno pues no lastimarán a quienes hoy se unen buscando el calor que les dará el pueblo en las urnas.

Que no tenga ya validez lo que escribí ese julio de 2010: Si cada “partido” dentro del PRI se mantiene en su macho —y dando golpes bajos como los que ya se sienten—. Si cada uno de esos partidos busca imponer candidato y no apoyar al que llene el perfil, tenga popularidad y estructuras, esta vez podría perder el PRI el poder en Tabasco.

Y lo perdió. Dos veces ya.