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Erwin Macario

La democracia no es algo
dado para siempre y demanda
cultivo permanente. Juan Correa
López, consejero electoral 041020

Con una lejanía escudada en la pandemia, una cercana ayuda evitada en las inundaciones, la corrupción que empuja los votos en contra y malos candidatos —amén una casi segura alianza del PRI, PAN y PRD—, el partido de Andrés Manuel López Obrador no sólo puede perder municipios estratégicos sino el Congreso este 2021 y la sucesión en el 2023.
Algo de cierto tiene eso de que el pueblo votará por las personas y no por el partido, aunque como toda regla tendrá sus excepciones en este proceso electoral que ayer domingo arrancó y culminará con la votación el primer domingo de junio.
Nunca Tabasco ha estado tan cerca de probar eso de que la persona puede ganar a su partido, que en la sucesión del 2006 cuando el PRI evitó perder la gubernatura al postular al químico Andrés Granier Melo, que amenazaba con irse como candidato del PRD.
No pasó así en el 2012, cuando la tozudez de la cúpula nacional del PRI impuso un candidato a modo y el PRD llevó a las urnas para gobernador a Arturo Núñez, que había sido eliminado en el 2000, junto con Humberto Mayans, por Roberto Madrazo.
Que Núñez, enaguado en el marthiarcado de Martha López Aguilera, haya resultado el más ladrón de todos los que en su historia han gobernado Tabasco, es aparte. Y no fue un fenómeno de votación, ni sólo por su persona, pues se le recordaba que pudo haber sido candidato del PRD 12 años atrás pero se culipandió en aquella contienda interna priista en la que fue burlado. Pero que no olvidó y se desquitó. Y muy bien.
Ahora, en los comicios intermedios, no hay amenazas abiertas contra ningún partido al equivocarse, pero bien podría darse casos de que el castigo no sea llevándose los votos a otro candidato sino abanderando a otro partido, quitando el cargo que se les niegue por compadrazgos u otra razón inconfesable.
Serán elecciones un poco diferentes. Pero hay peligro de que Morena quiera hacer ganar a sus candidatos con recursos del erario allá donde por terquedad haya impuesto a sus favoritos. Más a sus favoritas-
Por eso, ayer al arrancar el proceso 20-21, la consejera electoral, Rosselvy del Carmen Domínguez Arévalo hizo un llamado a los aspirantes a cargos de elección popular a respetar las reglas de la contienda, y abstenerse de utilizar recursos públicos.
Otro cambio, que evitará en parte, el uso de grandes recursos económicos, se dará en la campañas. Asi lo explicó otro consejero electoral, Juan Correa López, quien dijo este proceso tendrá condiciones inéditas, marcada por la pandemia de COVID-19 que amenaza la salud y ha cobrado vidas, que obliga a hacer las cosas tomando las medidas preventivas.
Indicó que las campañas serán esencialmente a través de las redes sociales y medios electrónicos.
“La democracia no debe ser víctima de la pandemia, que nadie dude que habrá elecciones y se llevarán a cabo con el protocolo necesario a fin de que los trabajadores electorales y funcionarios de casillas realicen sus actividades y la ciudadanía vote con confianza el día de las elecciones”, aseguró Correa López.
Conforme a las leyes electorales “las precampañas
iniciarán en la cuarta semana del mes de febrero del año de la elección. No podrán durar más de treinta días”. En ellas los partidos elegirán sus candidatos, pero ya hay nombres. Unos ligados al pueblo. Otros a la terquedad del poder.
Aunque mucho va a cambiar, hagamos una especie de revisión:
Balancán, donde Saúl Plancarte Torres no ha defendido con sus obras a Morena, y donde quieren imponer a la diputada Julia del Carmen Pardo, que ni siquiera visita ese municipio, pues vive en Tenosique, es casi seguro lo recupere el PRI con Erubiel Alonso Que, como su candidato o candidato de la alianza.
Cárdenas, donde Morena olvida que ya pasaron los tiempos de Tomás Brito, la persona con fuerza en el pueblo es de PRI, también, Soraya Pérez Munguía, aunque es un activo político para reelegirse en la diputación federal.
Otros nombres se mencionan en Cárdenas, donde poco le importa al actual alcalde que tiene seguro ser candidato a diputado federal: Luvia Teresa Burelo Cortazar, para diputada federal y María Esther Zapata Zapata, para diputada local.
En Centla, la presidente municipal Guadalupe de la Cruz Izquierdo será un pesado lastre para el candidato de Morena, que perderá ante el PRD.
En el Centro, el alcalde Evaristo Hernández Cruz, está colocando piedras al partido que lo sacó del ostracismo político, Morena, al querer imponer como candidato a su secretario del Ayuntamiento. El que tiene más fuerza en el electorado es el químico Granier, del PRI.
Comalcalco, tiene candidata propuesta por El Toro Grapín, como la fuerte para una alianza, allí donde el titular de Bienestar, May, intentará imponer, por Morena, a quien le ayude para el 24.
En Cunduacán, Nidia Naranjo Cobián, no es fuerza de contagio, diría Gatell. La alianza es necesaria para vencer a Morena. Hay una persona que puede ir por ella, por el PRI y hasta por el PRD de no darse la coalición, la ex diputada Aracely Quevedo.
En Emiliano Zapata, sí no cuentan los partidos. La coalición PRI-PRD-PAN tiene que negociar con el cacique del pueblo. O habrá ayuntamiento de otro partido.
En Huimanguillo, donde sueña la diputada Karla María Rabelo, por Morena, se da por seguro que el candidato con más fuerza en el 21 es Jorge Elías Dagdug Iparrea, del PRI, que tendrá esa posición dentro de la coalición con el PRD y el PAN.
Allí podría ser candidata de Morena, la actual regidora Karla Chablé Herrera.
(concluirá)