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JORGE NÚÑEZ
Twitter @jorgenunez63

Los profesores investigadores de la UJAT no le creen al rector. Tampoco el Sindicato de Trabajadores administrativos y de Intendendencia adheridos al STAIUJAT. Por eso fueron a Palacio de Gobierno a entregar un oficio donde le piden su apoyo al gobernador: para que no se les reduzcan sus prestaciones de fin de año, tal como como lo tiene pensado Guillermo Narváez.

El acádemico Pedro Ramón Santiago ya puso el dedo en la llaga al advertir que no permitirán la reducción del 40 por ciento a sus prestaciones. Y los reclamantes tienen razón en lo que dicen, pues Memo Narváez quiere cargarle a los trabajadores el peso del desfalco dejado por la Rectoría del innombrable José Piña Gutiérrez.

Los profesores investigadores miembros del SPIUJAT no se andan con juegos y proponen hacer lo que Narváez no se ha atrevido en el tiempo que tiene como rector: aplicar una auditoría federal para deslindar responsabilidades sobre su antecesor, a quien exigen devolver el dinero que se llevó junto a su camarilla de cortesanos.

La profesora Herminia Banda Izeta, de la DACEA, advierte que de no haber una respuesta favorable irán a la Ciudad de México para hablar con el presidente Andrés Manuel López Obrador. Quieren que el paisano se entere de todas las anomalías registradas en la Rectoría de José Piña, pero también en la de Narváez. Los maestros tienen razón: ellos no son responsables de la situación financiera de la UJAT y no tienen por qué pagar los platos rotos.

Por si lo anterior no fuera suficiente para exigir su dimisión, Rumbo Nuevo publicó una nota informativa de Luis Ruiz Sandoval Frade donde se cuentan los excesos del actual rector, un rector que había enarbolado la bandera de la austeridad.

De acuerdo a esa información que ha sacudido a la comunidad universitaria, Narváez ha beneficiado a sus amigos con pagos muy altos: “ha ‘creado’ puestos para beneficiar a más gente y con sueldos muy elevados. Algunos de los beneficiados son Alejandrino Bastar Cordero y Rogelio Morales que aparecen como “asesores” del rector, mientras que como asistentes o secretarias particulares están Yedy Orueta y Angélica Martínez.

También se cuenta a Leticia Palomeque, directora de Servicios Escolares; Ventura Miguel, director de Servicios Médicos y Claudia Melina Morales Rodríguez, directora administrativa de los Servicios Médicos. Hay más: Víctor Eduardo Ramos Ávila, secretario Técnico de Rectoría y Juan Manuel Cernuda, director General de Servicios Generales.

Pero eso no es todo. Escribe el reportero: “para poder incrustarlos en la nómina universitaria se han creado puestos como el de Director de División Académica A y B; así como directores de área A, B y C. De la misma manera, para sus amigos, ha implementado cargos de coordinaciones generales A, B y C; asesores A, B y C, coordinador A, B y C; secretarios particular A y B, así como el de jefes de Departamento A, B y C”. Hasta aquí esa información del “Diario de la vida tabasqueña” y que podría interpretarse como todo un carnaval de nombramientos inventado en un dos por tres.

Todo un desastre y confabulación al más alto nivel que choca con la política de austeridad que han venido aplicando, de forma transparente, el presidente Obrador y el gobernador Adán Augusto. En esa manera tan cómplice y tibia de enfrentrar el desfalco de José Piña, la UJAT filtró hace unos días una lista “rasurada” de medios de comunicación que contrataron publicidad con la anterior Rectoría. Fue una fallida estrategia para echarle la culpa a los medios del caos financiero dejado por el exrector.

En realidad, Memo Narváez se ha convertido en una gran decepción para los universitarios y para los ciudadanos en general. Tanto así que en los pasillos de nuestra Máxima Casa de Estudios se habla ya de dimisión.