Seleccionar página

René Alberto López

La desobediencia civil en estos momentos es un atentado a la vida propia y a la de los demás. Es muy distinto, por ejemplo, adoptar esa postura en desacato a las altas tarifas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), por sus conocidos abusos en cobros de la energía eléctrica, pero hoy, quien desobedezca las medidas de prevención contra el Covid19, recibirá los latigazos de la repulsa popular.

Si algo ha realizado bien el gobierno de Tabasco durante la pandemia, ha sido la puntual información del comportamiento de contagios de coronavirus. Ahí sí, todas las tardes la Secretaría de Salud da a conocer la numeraria sobre el Covid19 en el estado. Entonces, sabemos que el horno no está para bollos.

Además, la información que aporta la dependencia de salud es replicada por periodistas tabasqueños con credibilidad, que de este modo están haciendo causa común con el gobierno en beneficio de los tabasqueños.

Esto es importante decirlo, porque hay comunicadores que tienen miles de seguidores, pero si no gozan de credibilidad, lo que comparten se desvanece como el humo.

Bien. En los reportes se pueden ver los casos confirmados las últimas 24 horas, lo mismo que el número de fallecidos, de personas que están en calidad de sospechosos, los hospitalizados y aquellos que han sido dados de alta. Por si fuera poco, mantienen permanentes llamado sobre los protocolos de prevención a seguir por los ciudadanos.

Así, las autoridades están haciendo su parte, con vigilancia imparable de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, para que se cumpla con el decreto lanzado por el gobernador Adán Augusto López Hernández, una medida oportuna y eficaz a fin de prevenir contagios.

Pero los ciudadanos tabasqueños tienen que hacer su parte, cada uno debe asumir su responsabilidad. Lo que se vio ayer con cientos de personas que se lanzaron a la Zona Luz de Villahermosa, como si la contingencia ya hubiese pasado, esa actitud no sólo molestó al gobernador, sino a familias que están cumpliendo con quedarse en casa, contribuyendo con su esfuerzo a romper la cadena de contagio. Sin embargo, esta gente mostró una irresponsabilidad del tamaño del mundo.

Un político que se comunicó con el columnista para abordar el tema de la desobediencia de esos lugareños que se desbordaron a las calles, me comentaba al puro estilo choco: “Merecen ser cuereados con chichicastle”. La verdad, sí.

Y es que los informes puntuales de la Secretaría de Salud local nos indican que somos de los estados en “semáforo rojo” de acuerdo a los parámetros establecidos por autoridades federales en el Palacio Nacional y, allá en los dominios del famoso Hugo López Gatell.

En el reporte de ayer por la tarde, en Tabasco se dio a conocer que en la últimas 24 horas surgieron 100 nuevos casos positivos y 11 defunciones, por lo que suman en esta entidad mil 976 casos confirmados y 253 decesos. El municipio de Centro (Villahermosa) figura en el cuarto lugar a nivel nacional entre las localidades con más contagios. En total mil 197.

Entonces, no es momento de aflojar el ritmo de prevención, por lo que salir a las calles sin motivo urgente alguno, es ponerse en riesgo, atentar contra la vida de sus familiares, alargar los confinamientos de las personas que sí están obedeciendo, que no están en un lecho de rosas, y que igual quisieran que la situación se normalizara para dejar el encierro, pero toca esperar.

El llamado que cabe a estas alturas de la pandemia es que cada ciudadano asuma su grado de conciencia para, juntos, romper la cadena de contagios y con ello romperemos la cadena que nos tiene atados en casa.

Ahí se las dejo…