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René Alberto López

Seguramente a partir de mañana se verán de nuevos abarrotadas las tiendas de autoservicio en los 14 municipios que cerrarán el comercio como parte de su intención por frenar la propagación del coronavirus.

El fin de semana en vísperas del 10 de mayo el gobierno del estado aplicó estrategia pero falló, porque la gente se desbordó a comprar, cuando sólo eran dos días. Es un problema de cultura que ahora se ha visto en toda su desnudez con la presencia del Coronavirus.  

Se entiende que no es tarea fácil para el gobierno meter orden hoy en un pueblo en donde estamos acostumbrados al valemadrismo, aunque ahora esa desorganización bien organizada pone en riesgo la vida de no pocos.

Ojalá nos equivoquemos y, en esta ocasión sí funcione este cierre temporal, porque, si el lector saca cuentas, después de esa acción de cerrar el comercio a nivel estatal el 10 de mayo y días previos, casualmente los contagios se dispararon.

Fue hace 11 días, y de eso puede ser el resultado del contagio, pues tenemos una semana en que los nuevos casos positivos no bajan de los 100. Apenas ayer fueron 155 nuevos enfermos y se reportaron 17 nuevas defunciones. Ya hubo un día de 20 muertes y otro de 19.

Esto es, quizá estamos pagando las compras de pánico que produjo el cierre de negocios con motivo del 10 de mayo, cuya medida en vez de ayudar al parecer salió contraproducente.

Es, pues, momento que el gobierno de Tabasco tome sus propias decisiones. Cada estado de este país es distinto, porque se deben buscar medidas acorde a la situación propia de la entidad. Lo que quiero decir es que no esperemos que den línea de arriba. Estamos observado que al gobierno federal no le están saliendo bien sus estrategias.  

Por ejemplo, ayer la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, presentó el denominado plan gradual hacia la nueva normalidad y el semáforo y el semáforo epidemiológico para la Ciudad de México, y entre sus acciones resalta que seguirá en semáforo rojo hasta el 15 de junio y el regreso a clases prevé ese gobierno sea para el mes de agosto.

En Tabasco, no obstante que la fecha en que concluye el programa nacional de sana distancia y entre éste el de quédate en casa, aquí en tierras chocas no hay condiciones para volver a la nueva normalidad. Estamos en lo más profundo del semáforo rojo y toca esperar en la lucha masiva por la salud.

Así que ante las circunstancias adversas que enfrentamos, no sería un tema descabellado seguir en confinamiento hasta el 31 de junio.

Se dice fácil, lo entendemos, pero existe otro asunto a revisar, pues hay gente, no poca, que no cuenta con  recursos para comprar sus alimentos y otro sector que vive de sus pequeños negocios, con cuyas ventas pagan renta, luz y compran el sustento diario. Ahí está el detalle.

Y es que la escasez en las casas, estas alturas de la contingencia, no sólo la enfrenta la gente pobre de las colonias, en la llamada clase media ya comienza a hundirse el barco.

Algunos jefes de familia fueron despedido y los proveedores de los gobierno enfrentan igual situación de liquidez, pues a los jefes de finanzas de alcaldías y gobierno estatal la pandemia les “cayó como anilla al dedo”, para quietarse a proveedores con el consabido, “no hay recursos”, “la federación no ha dispersado las participaciones”.

Con esa ligereza de excusa quizá no han percibido o no ven las mañaneras del presidente que, pues, al menos los de Morena, están golpeando al mandatario López Obrador, que ya dijo que se les adelantó a los estados las participaciones con motivo de la contingencia.

Y bien, es momento que los gobiernos de todos los partidos y que los políticos que salieron en el 2018 a pedir el voto casa por casa, demuestren de qué están hechos. Porque en la medida de  los  resultados en esta crisis sanitaria y económica, serán recibidos en los domicilios en el 2021.

Ahí se las dejo…