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René Alberto López

Más le vale a los gobernantes de Morena en Tabasco dejar atrás su arrogancia, esa soberbia infinita que como una maldición los tiene atrapados. Sólo así podrían rescatar algo de la quema en 2021.

Porque el jurado popular los tiene en la mira a fin de llevarlos al patíbulo en los comicios de ese año. Esa es la única arma posible y efectiva con la que cuenta el pueblo

Esa misma maldición de creerse dueños de Tabasco, sembró en el fracaso al fallido gobierno de Arturo Núñez Jiménez y su pandilla. Nunca escuchó ni quiso ver el derrumbe frente a sus ojos.

Hoy, en la gestión de Adán Augusto, el único cambio a la vista es que está intentando ser gobernador, y al menos se mueve sólo en los actos oficiales. Me refiero que la figura de la esposa, pegada como chicle al lado del mandatario, fue borrada en este gobierno.

Esa sí es una transformación, pues Núñez dejó clarividencia de que su esposa Martha Lilia López Aguilera fue la que realmente mandó en Tabasco en ese funesto sexenio.

Bien. En septiembre arranca el proceso electoral y la jornada de votación será el 6 de junio de 2021. En Tabasco se disputarán 17 alcaldías y 35 diputaciones, además de seis distritos para diputado federal.
Ese será el tema que ocupará la atención en los meses próximos con o sin pandemia, debido a que no se sabe cuándo dejará de circular el virus mortal.

El seis de seis con el partido Morena resultó la versión estelar en el proceso 2018. Todas las estrellas se le acomodaron y logró un resultado abrumador en las urnas. Fue una elección histórica, ciertamente.

Pero como nada es para siempre y los gobierno, luego de su estela de triunfo, pasan a ser víctimas del pueblo ante el desgaste natural. Por supuesto que Morena no es la excepción.

Esa metamorfosis de la que ya es parte Morena, como gobierno del estado, no han tenido en su interior la sagacidad de verla, pues piensan que aún tienen el manto del bono democrático de 2018. Repetimos: Nada es para siempre.

Quizá ese exceso de confianza ayudará a la oposición a rescatar los espacios que perdieron en tierra choca. Porque al régimen en su conjunto le vienen todavía pruebas que podrían desacreditarlo aún más, antes de los comicios de 2021.

El tema que puede enterrar electoralmente a Morena en Tabasco es el caso Arturo Núñez Jiménez, si finalmente deciden aplicar “el perdón y olvido”, al gobierno que arruinó las finanzas públicas y paralizó seis años al estado. Ese es un tema en contra, al menos que le hagan justicia al pueblo.

Otro. La obra pública que, como sucedía en los gobiernos del PRI, se está beneficiando con toda desfachatez a los compadres, amigos y familiares de la familia gobernante. El tema del empresario Manuel Santandreu ya está pegado como un sello en la memoria del pueblo tabasqueño.

De esa práctica ya hay registro de cómo las pocas obras la tienen acaparada la parentela, un caso muy comentado en los centro de reunión –antes de la pandemia– es el de un municipio de la zona de los ríos, que puede configurar presuntos actos de corrupción. Ya se imaginarán como se encuentra el resto de constructores de Tabasco.

Además, no se olvidan las reformas con la mayoría de Morena en el Congreso, con el insano propósito de entregar la obra pública de manera directa, sin licitación, así como la afamada “Ley garrote” creada exprofeso para reprimir al pueblo cuando proteste.

La gente también está muy dolida por el engaño de que les darían trabajo en la refinería de Dos Bocas. Se pasaron horas bajo el sol en junio de 2019, para apuntarse en una lista con la esperanza de obtener un empleo. Al final los tabasqueños fueron desplazados. Nos cuentan vecinos de Paraíso que la funcionaria Rocío Nahle influyó y, contrataron mano de obra de personas de fuera.

Desde luego, la emergencia sanitaria ha sido la puntilla, ya que la administración sólo de saliva apoyó a la comunidad tabasqueña. Cheque el dato: esta semana las microempresas se quejaban de que no les ha llegado el crédito que les prometieron. El gobernador salió a justificar que hay problema de operatividad. Para Ripley.

Por supuesto, todas estas acciones han lastimado y desacreditado al gobierno de Adán Augusto, pero él debe tener otros datos para seguir encabezando un gobierno que comienza a derrumbarse y, presumir que van bien. Así decía el infame Arturo Núñez, pero el tiempo le dio la razón a la prensa tabasqueña.

Ahí se la dejo.