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René Alberto López

Las cuentas alegres del gobierno federal sobre los programas de reactivación económica son sólo eso, cuentas alegres que a diario vomitan las dependencias: que si repartieron tanto millones de créditos a través del IMSS, que distribuyeron otros más a través del Infonavit.

También que fluyen los recursos para las Pymes y que hay dinero suficiente para apoyar al comercio informal. Al escuchar estos halagadores informes uno se queda patidifuso al oír las bondades del gobierno y hasta dan ganas de aplaudir esas acciones frente al televisor.

La verdad, la verdad, han sido días de tremendo ruido propagandístico al bombardearnos de súper cifras y noticias que hablan de un corazón gubernamental más noble que el de la Madre Teresa de Calcuta.

Pero en redes sociales, sobre todo en la plataforma de Facebook, la más popular y cercana al pueblo, ahí se encuentra otra cara de la moneda, la voz del pueblo y las quejas de que no hay apoyos, que no saben ni siquiera con quien acudir para obtener los dichosos créditos.

Hay quienes alegan que el gobierno tiene un supuesto padrón, levantado por funcionarios de las oficinas de Bienestar y, los encargados de distribuir los apoyos son las brigadas de los llamados Siervos de la Nación, y que estos “servidores”, sólo buscan a los militantes de Morena, al menos “eso ocurre en Tabasco”, señalan,

Esta acusación en las redes, coincide con la denuncia que hizo ayer el senador perredista Juan Manuel Fócil Pérez, quien declaró que el programa sobre el reparto de alimentos (despensas) del gobierno federal, lo está utilizando el partido Morena para promoverlo con tintes electorales.

No conforme con ello, el columnista decidió llamar a personas que tienen pequeños negocios en Villahermosa, capital del estado. Lo hice con cuatro de estos pequeños emprendedores, y, la respuesta fue casi en el mismo sentido: “es puro rollo, no hay nada de apoyo para gente que no conocen en ese partido, el dinero, si es que lo hay, se lo están repartiendo entre amigos y conocidos de los funcionarios y líderes partidistas”, dijo uno de mis entrevistados.

Otro me indicó que intentó obtener el crédito de 25 mil pesos “para algo servirá”, acotó, pero dijo que “le pusieron candado para obtener ese préstamo, pues tienes que tener cuando menos a un trabajador asegurado”.

Explicó que en una ocasión aseguró en el IMSS a dos de sus seis trabajadores, “pero los supervisores son peores que los cobradores de Copeland. Si te atrasas con un pago, ya te quieren embargar una propiedad, de acuerdo a la deuda, hasta una olla de cocina son capaces de embargarte estos hambreadores”, sostuvo.

Estos ejemplos del panorama que se vive en torno a la campaña de “Quédate en casa” muestran la situación de mucha gente que ya no tiene para comer, “menos para ahorrar”, por lo que comienzan a desesperarse en el confinamiento.

Y es que la realidad supera por mucho el discurso gubernamental, Chequemos estos ejemplos vivientes:
Ahí cerca de Chedraui de Plaza Cristal, en tiempos normales, se instalan los vehículos de al menos cuatro familias que se dedican a la venta de tamalitos de chipilín, frijol, elote y masa colada. De eso viven esos tabasqueños.

Frente a la sucursal de Bancomer del parque Juárez, en el centro de Villahermosa, se coloca a diario una señora que vende cocos fríos.Y en el velódromo de la Ciudad Deportiva, cerca del Café Quillos, se instala una familia que vende tacos de cabeza de res. Deben estar sabrosos porque abre a las 7 de la mañana y a las 11 ya terminó su venta.

Estas personas necesitan vender a diario para conseguir el sustento familiar. Por supuesto, son pequeños negocios, changarros, no son Pymes, pero también comen, visten y calzan. Obviamente, se trata del comercio informal y no tienen inscritos a nadie en el Seguro Social. Como se sabe, sus pequeños negocios están cerrados.

Así, hay miles de ejemplos en Tabasco. La pregunta es: ¿De qué manera les va a llegar la ayuda económica, los créditos? El de 25 mil pesos, ni pensarlo. No tienen trabajadores en el IMSS.

Y, como el gobierno no ha tenido la capacidad de informar a ras de la población, no poseen informes de cómo localizar a los mentados “servidores” de la nación, ni saben si existe alguna otra forma para acceder a los créditos. “No están en ningún padrón”, comentaron.

Ese es el tema, el discurso del gobierno suena bien. Hasta dan ganas de aplaudirles de pie. Pero la dramática realidad es otra.

Ahí se las dejo…