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René Alberto López 

Una ecuación tan lógica como añeja es que los empresarios luchan por la rentabilidad de sus empresas para mantener su plantilla laboral, y, el gobierno tiene la obligación  de invertir para evitar que se estanque la economía. Por eso en las naciones del mundo gobiernos y emprendedores procuran llevar una sana convivencia.   

Hasta Lech Walesa, a pesar de su radicalismo, este líder obrero al llegar al poder siempre buscó la estabilidad, el equilibrio para sacar a Polonia de las ruinas  en que la dejaron ministros que les imponía desde Rusia. 

El tema nos salta porque hoy en México tenemos igual un gobierno presuntamente popular que llegó de la oposición a golpe de votos y, hay la creencia de que pude hacer bien las cosas en beneficio de todos los mexicanos, no solo de sus partidarios. 

Y es que las empresas agonizan ante el confinamiento obligado, pero es de reconocer que  la medida del gobierno federal de darle primacía a la crisis sanitaria en el afán de salvar vidas, por supuesto que es la correcta. 

Pero atrás viene la crisis económica, y es ahí en donde la situación se le puede empeorar al gobierno y por ende al pueblo de México en general. 

Como se sabe, la mayoría de las empresas están cerradas y, una situación lógica es que, al no funcionar, pues no tienen ganancias y al no tener capacidad económica no les quedará que prescindir de sus trabajadores. Como siempre, el hilo rompe por lo más delgado.

Esta situación la están padeciendo las micro, pequeñas y grandes empresas, por lo que se puede garantizar que la tragedia que se nos viene es la del desempleo.  

Y, por si fuera poco, el gobierno federal sigue cerrado a impulsar un plan serio, real, del tamaño de las circunstancias, no mojigatería, no minucias.  Qué pude hacer una empresa por muy pequeña que sea con 25 mil pesos, para más de dos meses de encierro, suponiendo que cuenta con cuatro trabajadores. Y, cuando tienen que pagar luz, renta, impuestos.  

Baste, pues, a continuación este caso para conocer la cruda realidad de la crisis que viene: En conferencia de prensa virtual, Armando Zúñiga Salinas, presidente de las Agrupaciones de Seguridad Unidas por México (ASUME) pinto el siguiente panorama: 

Recordó que contrario al crecimiento anual de 20 por ciento que se había registrado en los tres últimos años, al cerrarse el primer cuatrimestre del año e impulsado por la pandemia de Covid-19, el sector decreció precisamente 20 por ciento y ha reducido sus plantillas laborales en un 15 por ciento, poco menos del 10 por ciento por despidos y el resto por confinamiento al ser considerados personas con riesgo por edad o problemas de enfermedad crónica.

El panorama es preocupante, cuando agrega que: “Por el cierre de empresas consideradas como no esenciales ASUME han perdido al menos el 20 por ciento de su mercado y han tenido que desactivar a 15 por ciento de su personal”.

Ante ello, “solicitan al gobierno federal los apoyos necesarios para poder diferir las cuotas de la carga social (IMSS, INFONAVIT y retiro, cesantía y vejez) porque, de lo contrario, podrían llegar a despedir hasta al 30 por ciento de sus empleados que llegarían a casi 3 mil trabajadores”. 

Por su parte, Francisco Avelar, presidente de la Unión Nacional de Empresas de Seguridad Privada y Adherentes (UNESPA), que agrupa empresas de seguridad en su mayoría del occidente del país, precisó: 

“No pedimos condonación, pedimos un apoyo para seguir trabajando hombro con hombro con la seguridad pública, y con los ciudadanos y empresas que requieren de los servicios de seguridad privada”. 

Imagínese, es sólo un sector, pero agréguele los ostros sectores productivos, así como micro empresas y el comercio informal. Espeluznante, pues, lo que viene para el campo laboral, si no hay capacidad de respuesta.  

 Ahí se las dejo… 

La botica 

1.- Ahora sí que el gobierno federal y el estatal mostraron distintas caras de la pandemia. Hugo López Gatell declaró en la conferencia nocturna allá en la Ciudad de México que está bajando la curva de contagios en Villahermosa. Pero aquí, las estadísticas nos arrojaron lo que se calificó como un lunes negro, con 106 nuevos contagios y 12 defunciones en un día. Lo mejor es seguir en cuarentena. No se confíen.