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René Alberto López

Tengo frente a mis ojos un texto, pequeño en hojas pero gigantesco en historia de nuestro Tabasco.

Está escrito por el político tabasqueño Humberto Mayans Canabal. Se titula: Telereportaje, testigo privilegiado de la historia contemporánea de Tabasco.

Aunque se terminó de imprimir en noviembre de 2018, en cuyo documento se le rinde homenaje al programa de radio por sus 60 años de transmisiones ininterrumpidas, que ajustó el año pasado, para este franjero es nuevo, porque apenas lo acabo de leer.

El autor hace una narración magistral sobre las tres décadas en que el fundador de Telerreportaje, Jesús Sibilla Zurita, estuvo frente a los históricos micrófonos, transmitiendo el día a día del acontecer de esta zona del país.

Fueron 30 años de desarrollo, antes de que llegaran al Edén los pleitos políticos inacabables.

Escribe Mayans: “En 1958, año en que Jesús Sibilla Zurita fundó Telereportaje, Tabasco era uno de los estados del país que registraba un gran retraso social y económico y que, sin comunicación adecuadas, se mantenía aislado del resto de las entidades federales.

“A partir de esa fecha, y con la llegada al gobierno estatal de Carlos A. Madrazo, se inició una etapa de desarrollo y progreso que culminó en 1988, al concluir el gobierno de Enrique González Pedrero”.

Menciona además que en esos 30 años (1958-1988), Tabasco pasó de los últimos lugares en la escala del desarrollo nacional a ocupar una posición destacada en las diez primeras entidades.

“Ello, debido al liderazgo de buenos gobernadores, al apoyo y amistad de los presidentes de la República y, sobre todo, a la unidad y al trabajo arduo del pueblo de Tabasco”.

Bien. Como dice el clásico, el ejemplar no tiene desperdicio, se los recomiendo. También les recuerdo que “no presto libros”.

Pero más allá del merecido homenaje a Telereportaje y a su fundador Jesús Sibilla Zurita, el libro escrito por el político de la vieja guardia, nos deja el mensaje de la categoría de político de Humberto Mayans, de su urbanidad.

Y es que haciendo a un lado los desencuentros que sostuvo con los actuales titulares del programa, desde luego, al calor de la pasión tabasqueña, demuestra humildad y a la vez altura al homenajear a un grande de la comunicación en el sureste mexicano.

Así, Humberto Mayans pertenece a esa generación de políticos que se nos están yendo. Me refiero a los que no veían a la prensa como enemigos, sino como herramienta de interlocución entre el pueblo y gobierno.

Por eso es muy válido su reconocimiento al Periódico del Aire, su testimonio queda plasmado para la historia, pues Telereportaje es el medio de prensa insignia del estado.

Tampoco olvidemos que al ex diputado federal, ex senador, ex delegado en la Ciudad de México, ex agregado adscrito en la embajada de México en España, ex asesor de gobernadores, ex secretario de gobierno, entre otros cargos, es un político consolidado, de larga trayectoria al que en su amplia carrera sólo faltó (¿o le falta?) ocupar la gubernatura de Tabasco, su estado natal.

Y es que esos políticos tabasqueños, como el caso Mayans, de los pocos estudiosos del entorno tabasqueño y de México, igual no solo respetaban sino que reconocían el trabajo de los medios de comunicación. Todo un peso completo de la política. Pero se están extinguiendo.

Por cierto, las circunstancias negaron a Humberto Mayans Canabal competir por el gobierno del estado en el 2012, cuando le cayó la malaria a Tabasco con Arturo Núñez Jiménez y su fallido gobierno. Otro hubiese sido el destino de Tabasco.

Bien. A estas alturas de la columna, el lector se preguntará por qué este tema. Se los explico:

Hace unos días este columnista recibió un reconocimiento del Club Primera Plana en la Ciudad de México por 40 años de trayectoria. Días después, Humberto Mayans Canabal tuvo la gentileza de enviarme una tarjeta de felicitación, firmada de puño y letra.

La tarjeta vino acompaña del libro de Telereportaje (así tuve la oportunidad de leer lo que escribió hace un año sobre la estación de radio) y de otro texto, del destacado tabasqueño Andrés Iduarte, titulado: “El viaje no termina”. Eso se agradece.

Y de nuevo les digo: esa generación de políticos, se nos están yendo.

Ahí se las dejo…