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René Alberto López

La entrevista de Luis Felipe Graham Zapata en Tele-reportaje fue la crónica de una infamia.
El secretario de Salud en la administración estatal del priísta Andrés Granier Melo fue víctima de una persecución política feroz a manos de Arturo Núñez Jiménez, un gobernador tan vil como muchos que esta tierra pare.
Durante dos horas ente el conductor Emmanuel Sibilla Oropeza, el médico alergólogo pediatra de profesión, narró los sinsabores que pasó durante seis años, tanto que por momentos estuvo a punto de quebrarse frente al micrófono, al recordar la terrible pesadilla que vivió él y su familia.
Sólo los que no conocen a fondo la historia se atreven a juzgar a Luis Felipe, lo mismo que al ex gobernador Andrés Granier y a su hijo Fabián, ello debido a que no pocos tabasqueños padecen el mal endémico de acusar de oídas y sin pruebas.

En la entrevista, el ex funcionario dejó claro una verdad que muchos saben: Graham Zapata no manejó el presupuesto, el dinero de la dependencia, pues esa responsabilidad era del funcionario Adalberto Vázquez, director de Administración en la Secretaría de Salud.

Sin embargo, la intención era desprestigiarlo, acusarlo y condenarlo a la cárcel. Por eso, retardaban las audiencias a sus abogados o cuando el ex secretario ganaba un amparo ante la justicia, de inmediato le creaban otro expediente desde la Fiscalía en manos de Fernando Valenzuela.

Hubo, pues, mala leche, saña infinita de ese gobierno que hundió a Tabasco, debido al odio incontrolable que traía en sus venas Núñez Jiménez, que dedicó más tiempo a la revancha política que a gobernar.

Salpimentada su alma de inquina, Núñez llegó a la canallesca acción de ofrecerle inmunidad a Luis Felipe a través de su equipo, si entregaba a Granier Melo, pero el ex secretario de Salud demostró lealtad a su amigo, al que le dio la oportunidad de servir en su administración, además de saber que las acusaciones en su contra eran un costal de farsa.

Durante esos años del nuñismo, en Tabasco se vivió una cruzada de ditirambos ridículos de sus panegiristas, para exaltar la figura de Núñez y condenar a los funcionarios granieristas, pues desde su pulpito el malogrado Supernúñez no paraba de concitar para culparlos de todos los males que padecía el estado.

Debe ser muy grande el dolor y el sufrimiento de la familia Graham Nieto, para que el médico haya expresado en Tele-reportaje que jamás “perdonará a Núñez”, y sólo pide que padezca lo que padeció él y los suyos durante seis largos años.

Bien dicen que la vida es una rueda de la fortuna, pues hoy Núñez, el acusador acucioso, ahora es acusado y, en franco camino sin retorno al basurero de la historia, mientras que Luis Felipe, como bien dijo, puede caminar por la calle Juárez de Villahermosa con la frente en alto, algo que ni remotamente haría el ex gobernador denunciado por este gobierno de la 4T, a causa de un faltante de más de cuatro mil millones de pesos.

Así, mientras el gobernador vengativo goza del repudio popular de Tabasco desde España, Graham Zapata y los Granier se están reinsertando a sus actividades, no le deben nada a la justicia, situación que les duele a los enemigos gratuitos, a las cajas de resonancia y malquerientes.

Pero baste ver la manera en que tabasqueños los saludan en las calles para tener otra opinión, como la que tienen los que saben que fueron víctimas de una infamia maquinada por el nuñismo.

Así, ese reconocimiento de prestigio que recogen en cada rincón de Tabasco, ya preocupa a personas malignas que, desde la capital del país, están azuzando plumas antediluvianas y desacreditadas que operan como áspid venenosas.

Ahí se las dejo…