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René Alberto López

(I DE DOS PARTES)

María de Lourdes Flores Álvarez es una maestra tabasqueña con licenciatura en Contaduría, maestría en Matemáticas y doctorado en Dirección de Instituciones Educativas, que está viviendo hoy por hoy un infierno por obra y gracia de Santana Magaña Izquierdo, subsecretario de Educación Básica a quien acusa de la situación que atraviesa en su centro de trabajo.

Cuando platicaba su calvario al reportero le informamos que se había divulgado en las redes sociales de la renuncia del funcionario citado, pero aseguró que “ahí sigue Santa en la Secretaría de Educación”.

Bien. En marzo del año pasado comenzó el martirio de esta trabajadora de la Educación y fue en la escuela Técnica 11 de la colonia 18 de Marzo, de donde era la directora, ubicada a unos pasos de Tamulté, en la ciudad de Villahermosa, cuando cierta mañana irrumpió en las instalaciones la jefa del Departamento de Secundaría Técnica, Leticia Gordillo Mezquita, quien sin advertirle llegó a ordenarle de boca que tenía que abandonar la dirección del plantel.

Obviamente la maestra, asombrada al extremo, se defendió y preguntó cuál era el motivo para tal solicitud, a lo que su superior le dijo que era a petición de la mesa directiva de los padres de familia. La acusaban de corrupción y malos manejos.

Ahí, en la propia escuela y ante los padres de familia se armó una discusión con un grupo de unos 80 de ellos, sin prueba alguna de por medio, insistían de las supuestas anomalías. Así entre sus acusadores y la jefa de secundarías la pusieron prácticamente contra el paredón.

Después de un rato de alegatos en la que los señalamientos eran solo de saliva, varios padres decidieron irse y sólo quedaron unos 20, los más incisivos.

Hasta que finalmente la autoridad, esto es, Gordillo Mezquita decidió ahí mismo una solución “salomónica” y puso a votación a ver si estaban de acuerdo con la salida de la directora, claro, la votación fue “abrumadora” en contra de Flores Álvarez, y, moviendo la cabeza en señal afirmativa la veintena de inconformes, dispuso su salida de la escuela.

Sin embargo, la directora siguió asistiendo durante cinco días más, pues no había documento por escrito para abandonar su centro de trabajo. Finalmente las autoridades cumpliendo con el protocolo le informaron de manera oficial que tenía que dejar el cargo.

No sobra decir que los maestros y personal de la escuela, aunque no intervino, le decían en corto a la directora que era una injusticia lo que estaban cometiendo en contra de ella, pero como suele suceder en estos casos, existe temor de los compañeros para no salir perjudicados.

De este modo, la directora fue puesta a disposición de la secretaría de Educación, lugar a donde se presentó las siguientes semanas. Por esas fechas la maestra no podía conciliar el sueño pensando qué había pasado, por qué la acusaban de delitos no cometidos y por qué la Secretaría no metió las manos por ella, pues la dejaron sola.

Fue así, cavilando que comenzó a sospechar que tal vez había un interés para afectarla porque a lo mejor a alguien le interesaba su puesto para dárselo a otra persona.

Así, acatando la suspensión llegaba a la Secretaría, mientras las autoridades de la dependencia integraron un expediente en su contra basado sólo en el testimonio de los padres de familia sin que mediaran pruebas de por medio.

Pero el 4 de junio, del año pasado, esto es, tres meses después de haber sido suspendida de la Técnica 11, la Unidad Jurídica de la SE emite un resolutivo que sale a su favor, pues señalaba que no hubo indicios para iniciar un procedimiento administrativo. De este modo quedó demostrada su inocencia ante las acusaciones de los padres de familia.

Entonces a la maestra le regresó la tranquilidad, sobre todo porque la misma secretaría había limpiado su nombre. Había sido acusada injustamente, y pensó que recuperaría la dirección de la Técnica.

Pero aunque el resolutivo instruía que debía ser reinstalada en la misma Técnica 11, el área de Educación Básica en manos de Magaña Izquierdo no lo hizo. Sin embargo, Flores Álvarez para ya no tener más problemas pidió que la reinstalaran en una escuela de un solo turno, en Villahermosa.

La maestra no sabía entonces que su calvario seguiría y que comenzaría a vivir una especie de persecución, pues las acciones que vendrían en su contra eran opuestas a toda señal de justicia.

Fue ahí donde Flores Álvarez comenzó a percibir maniobras nada justas de la Subsecretario de Educación Básica. El tema, incluso, llegó hasta el escritorio del entonces secretario de Educación, Guillermo Narváez Osorio. Esta historia continuará…

Ahí se las dejo…