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Eugenio Hernández Sasso

El descuento del ISR a trabajadores de gobierno y maestros tabasqueños se convirtió en un grave problema para el gobernabor Adán Augusto López Hernández. Es como si las dificultades persiguieran a quienes hoy administran el poder, pues no salen de una y ya están metidos en otra.

A principio de año vino la pandemia de Covid-19, eso generó una caída económica considerable pues negocios cerraron y mucha gente se quedó sin empleo, en un estado como Tabasco que ocupa el primer lugar en la materia.

Luego, en octubre y noviembre, se registraron dos inundaciones espalda con espalda, que arruinaron a miles de familias tabasqueñas que perdieron parte, si no es que en su totalidad, su patrimonio.

Esas inundaciones llevaron al gobierno a levantar un censo para apoyar a quienes se fueron al agua, con el objeto de proporcionarles un apoyo económico de 8 mil pesos en efectivo para daños menores y pintura de sus viviendas, así como un vale, que hasta el momento se desconoce el monto, para canjearlo por enseres domésticos (el respetable espera que pueda ser en cualquier tienda y no nada más en las de Salinas Pliego, que por cierto ya le subió el precio a toda la mercancía).

Los errores en el censo desataron inconformidad en la gente, pues algunos se quejaron de que fueron excluidos del registro y, en contraparte, incluyeron a muchos que no les llegó el agua ni al tobillo y, por consecuencia lógica, no perdieron nada.

Por otra parte, como era de esperarse, debido a las reformas legales que ha impulsado la 4T, le descontaron el ISR a trabajadores del gobierno del estado, incluídos maestros y personal médico en general. Por deducción lógica los burócratas se “agacharon”, pues al no tener respaldo de su líder mejor se quedaron callados.

Los maestros, a su vez, amenazaron con bloquear entradas y salidas a la ciudad de Villahermosa y, de forma inmediata, les solucionaron el problema. La Secretaría de Educación emitió un comunicado para informar que les repondrían el dinero al pagarles la parte restante del aguinaldo en enero de 2021.

Los médicos quedaron en que si no les devuelven lo correspondiente al ISR del aguinaldo van a plantarse donde sea necesario, y, si no les dan respuesta favorable, llegarán hasta el zócalo de la Ciudad de México.

Afortunadamente en la UJAT, con Guillermo Narváez a la cabeza, parece que este año ya no van a tener los problemas de liquidez que traían en el rectorado de José Manuel Piña Gutierrez.

Pero que creen, mis amados lectores, el rebrote de Covid-19 está a todo lo que da y, por lo menos, a partir del día 15 de diciembre se cerrarán de nueva cuenta muchos negocios, plazas y centros comerciales, ¿Y sabe por qué? Exacto, por la inconciencia de la gente que aún cuando seguramente han visto enfermarse o hasta morir a un familiar, amigo, vecino o conocido, les vale un comino y se lanzan desesperadamente a las calles a gastar su aguinaldo y a retar a la muerte.

Falta la que se le va a armar a los poderosos en turno a la hora de designar candidatos en Morena, porque primero tienen que solucionar el problema de la dirigencia que es un monstruo de dos cabezas, y luego tendrán que retener (puede ser a billetazos) a los que resulten inconformes del proceso de selección interna para que puedan ganar en municipios y distritos donde impongan a los más débiles.

Sassón

¿Cómo se explica que la avenida malecón Carlos A. Madrazo, recién rehabilitada por el gobierno municipal de Evaristo Hernández Cruz esté llena de agujeros si durante toda la emergencia meteorológica permaneció cerrada a la circulación vehicular? El bacheo “dragoniano” parece ser un buen negocio.