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Eugenio Hernández Sasso

(sasso89@hotmail.com)

La deforestación en Tabasco es un problema grave que ha crecido de manera desmedida a causa de la depredación de las selvas y provocada, principalmente, por la actividad agropecuaria que en algún momento pretendió convertir a esta entidad del Sureste en “El Granero de México”.

Este fenómeno impacta a Tabasco en la reducción de la biodiversidad, pérdida de suelo, mayor evaporación de agua, reducción de las precipitaciones pluviales, modificación de las corrientes hídricas, compactación de suelos, abatimiento de mantos freáticos y reducción de los servicios ambientales que prestan las selvas.

La situación es tan grave como lo es la preocupación del gobierno actual que pretende, a través del programa federal “Sembrando Vida”, replantar 150 mil hectáreas, adicionalmente a la siembra de dos millones de árboles por medio de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Forestal y Pesquero (Sedafop), y 300 mil a través de la Secretaría de Bienestar, Sustentabilidad y Cambio Climático (SBSCC).

Esta última institución invertirá 4.5 millones de pesos en el sexenio, para sembrar 50 mil árboles, por año, en un intento de avanzar en la recuperación de la selva tropical y evitar que se acabe con los ecosistemas de esta zona.

El pasado miércoles, Mario Llergo Latournierie, secretario de Bienestar en el estado, y Dea Isabel Estrada de López, presidenta del DIF, pusieron en marcha un generoso Programa de Reforestación de Áreas Protegidas en el Centro de Interpretación y Convivencia con la Naturaleza “Yumká”, a través del cual se plantaron mil árboles de un total de 10 mil que se sembrarán en un espacio de cuatro hectáreas en ese centro recreativo.

La idea es avanzar en la vital reforestación para los ecosistemas terrestres, de tal forma que se puedan tener nuevamente esas barreras naturales contra el viento, la detención de la erosión de los suelos, disminuir las emisiones de dióxido de carbono y tener más oxígeno, reducir las altas temperaturas, así como producir madera para diferentes usos, entre otros beneficios.

En la tarea de recuperar los espacios arbóreos, se han involucrado dependencias de gobierno, Organizaciones No Gubernamentales (ONG´s), empresas, docentes, estudiantes y padres de familia, y se conservan espacios como el Yumká o el parque museo La Venta, a fin de generar una cultura ecológica en las nuevas generaciones y evitar la destrucción de nuestro medio ambiente.

Un dato importante es que en 1940 un millón 238 mil hectáreas estaban ocupadas por selvas en Tabasco; es decir, el 49 por ciento de su territorio, y, actualmente, solo queda el cuatro por ciento, equivalente a 49 mil 500 hectáreas, una mínima parte. La pregunta es, ¿tanto autoridades como sociedad esperarán llegar al cero por ciento?

Es la reforestación, entonces, una de las labores más efectivas para frenar el desafío que enfrenta nuestro planeta: el cambio climático. Es necesario que los tabasqueños se reconcilien con la naturaleza y contribuyan día con día a recuperar todo lo perdido, pues en casi 80 años se han acabado la selva.

La siembra de árboles, además, podría generar miles de fuentes laborales nuevas, en una entidad que ocupa el primerísimo lugar en desempleo desde hace más de un sexenio.

Sassón

En esta ocasión el Congreso del Estado de Tabasco no tendrá ninguna excusa para enjuiciar a Arturo Núñez Jiménez por el mal manejo de los recursos del estado. Si después del informe presentado por el OSFE sucede lo contrario, quiere decir que el ex gobernador de Tabasco pactó muy bien con Andrés Manuel López y Adán Augusto López, de tal forma que la política seguirá matando al derecho… y al pueblo de hambre.