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JORGE NÚÑEZ
Twitter@jorgenunez63

Los medios nacionales han retomado el curso de la querella que la Unidad de Inteligencia Financiera, UIF, interpuso en el mes de julio de este año contra Carlos Romero Deschamps y que provocó su renuncia. Si el juicio va de acuerdo a lo planeado, el exlíder del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, STPRM, estaría pisando la cárcel muy pronto.

Se trata de las imputaciones por desvío de recursos, peculado y enriquecimiento ilícito. El titular de la UIF, Santiago Nieto, encontró empresas fachada y factureras, transferencias internacionales de gran cuantía, bienes inmuebles en Estados Unidos y generación de empresas.

En la trama jugaron un papel muy importante hijos y familiares. Son cantidades muy altas y hay que destacar que muchas de esas transferencias se hicieron a pesar de que ellos no tenían un vínculo formal con el STPRM y Pemex. Por eso es que la UIF presentó las denuncias ante la FGR, la Secretaría de la Función Pública y las agencias estadounidenses. Lo cierto es que la investigación muestra un entramado financiero muy complejo y operaciones multimillonarias a lo largo de muchos años.

A pesar de estas graves imputaciones, Deschamps sigue teniendo un férreo control en la vida interna del Sindicato y del propio Pemex. El secretario interino del STPRM, Manuel Limón, sigue acatando sus órdenes en varias acciones ilegales. Lo inaudito es que el director de la empresa pública, Octavio Romero Oropesa, se haya abstenido de poner orden en este caos.

Para muestra un caso: Deschamps y sus allegados, entre los que se cuenta al dirigente de la sección 44 en Tabasco, José del Pilar Córdova Hernández, nunca tuvieron la toma de nota por parte de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, a cuyo frente está Luisa María Alcalde Luján.

Es decir, el STPRM nunca tuvo personalidad jurídica, ni la sigue teniendo, para administrar el contrato colectivo de trabajo con Pemex. Sobre la base de este contrato ilegal, Manuel Limón sigue cobrando prerrogativas muy altas. Hasta ahora, la mafia del poder encabezada por Romero Deschamps continúa recibiendo estos rubros de forma ilícita.

El cobro de las prerrogativas por parte de la dirigencia del STPRM es un jugoso negocio porque se basa en la renta de los transportes del personal sindicalizado a su área de trabajo vía terrestre, marítima o aérea. También abarca la renta de autobuses y helicópteros que llevan al personal a las plataformas.

Los líderes sindicales cobran asimismo los fletes por medio de cooperativas en todas las 36 secciones del país. En los contratos pactados cobran el 10% de comisión aunque lo permitido es del 2%. Romero Deschamps y Limón lo elevan al 10% para que sus empresas ganen las licitaciones.

Hay un ejemplo ilustrativo de ello: en 2008, Pemex invirtió 150 mil millones de pesos para la construcción de obras y el 10% fue para Romero, 15 mil millones. Para no rendir cuentas creó fideicomisos en complicidad con banqueros y la anuencia del presidente del país en turno. El sindicato tiene barcos para servicio de Pemex y el sindicato sigue cobrando estos fletes.

Ahora bien, en la promoción de los amparos que Limón ha promovido para no dejar el cargo, ha presentado esa falsa toma de nota como recurso y la misma juez lo ha condenado al desecharla. Pero Limón la sigue utilizando para tener personalidad ante Pemex y continuar administrando el contrato colectivo de trabajo. Aquí hay una falta grave de la Secretaría del Trabajo al ser omisa por no advertir al director de Pemex que no puede darse esta relación laboral porque con ello se incurre en delitos penales.

Al entrar como director, el 31 de diciembre de 2019, Octavio Romero debió saber que Deschamps tenía una falsa toma de nota, la misma que el actual secretario interino del sindicato sigue mostrando.

Todo esto y más es lo que el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, tiene en investigación sobre Deschamps y Manuel Limón. Y el tabasqueño Pilar Córdova también podría salir involucrado. Después de todo fue uno de sus más fieles servidores.