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Luis Antonio Vidal

@vidal_38
  
Si alguien tenía alguna duda de la buena relación entre el gobernador Arturo Núñez y el gobernador electo Adán Augusto, lo ocurrido en la Cámara de Diputados echa abajo cualquier especulación. Núñez y Adán arman el andamiaje de una sucesión tersa.

Todo cuanto el mandatario requiere de la Cámara de Diputados lo platica con su sucesor cuya decisión se traslada a Beatriz Milland para su operación con la bancada mayoritaria. Así ocurrió ahora que el gobernador solicitó a los legisladores locales su autorización para reorientar una parte del préstamo recibido para el nuevo sistema de justicia.

Pese a que los diputados de Morena argumentan no tener la última palabra en el tema, Núñez ha cumplido el protocolo de hacer público su interés de reorientar el dinero al destartalado sistema de salud.

Ya lo anunció, ya se ventiló en medios de comunicación y de facto ya tiene el visto bueno de los diputados porque así lo han expresado.

Como el estribillo de La Boa, ya todos lo saben. El gobernador no tendrá problema para recibir de la Secretaría de Hacienda la autorización para reasignar el dinero.

A Núñez le conviene, además, que Morena disponga los funerales de “Corazón Amigo” y “Cambia tu tiempo”. No ha tenido dinero para cumplir y le cae de perlas la sepultura ahora que AMLO dispuso desaparecerá los apoyos sociales estatales.

Algunos perversos juran, por ésta, que Núñez no se hubiera entendido tan bien con Gaudiano como se entiende con Adán. Por algo el delfín nada jubiloso en las aguas del morenismo casi gobernante.

LA MORRALLA

Tan grande es el miedo de los nuevos alcaldes a la delincuencia que buscan protección divina. Saben que se sacaron la rifa de los tigres que no soltaron en julio *** Hasta mañana.