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Por: Jesús Torres

El pasado sábado, Tabasco, el país y el mundo se enteró del asesinato del periodista y locutor, Jesús Eugenio Ramos Rodríguez, ultimado cuando se encontraba en un restaurante del municipio de Emiliano Zapata.

Lamentablemente, es el segundo atentado que se comete en México contra comunicadores en lo que va del año. No por nada se ha considerado la actividad más peligrosa del planeta para los periodistas.

Sólo para darnos una idea, tomando en cuenta el Informe Anual de Reporteros Sin Fronteras (RSF), Afganistán fue el país más mortífero del mundo, con 15 periodistas asesinados en 2018, seguido de Siria (con 11) y de México (con 9), y eso que aquí no se vive un conflicto bélico.

En Tabasco, a principios de diciembre del año pasado fue ejecutado el periodista de radio, Juan Carlos Huerta y apenas este fin de semana perdió la vida el comunicador de Emiliano Zapata, Jesús Ramos quien desde hace 20 años trasmitía un noticiero en la estación “Oye 99.9 de FM”, llamado “Nuestra región hoy”.

Con el asesinato de “Chuchin” Ramos, como era conocido, suman ya 143 periodistas ultimados desde el 2000 a la fecha en el país y es el segundo de 2019 después de lo ocurrido a Rafael Murúa Manríquez, titular de una radio comunitaria, quien el pasado 21 de enero fue hallado sin vida en Baja California Sur con diversas perforaciones en el tórax por impactos de balas.

Aquí, el homicidio del periodista zapatense dio inmediatamente la vuelta al mundo en medios internacionales y portales de noticias así como redes sociales, además de ser condenado por organismos defensores de los derechos humanos que exigieron a autoridades de Tabasco aplicar medidas cautelares para la protección de los comunicadores y sus familiares.

Para mala fortuna, en el estado no existe una legislación en la materia y la que se presentó el año pasado en el Congreso local se encuentra en la ‘congeladora’. En ella se propone se incluyan temas como el secreto profesional, el libre acceso a las fuentes de información y, por supuesto, el de la propia seguridad de los comunicadores, la de sus colaboradores y la de sus familiares.

Al periodista se le secuestra, se le encarcela y/o se le mata pero también se le ha concebido como enemigo del pueblo mediante la descalificación y el descrédito. A ese salto cualitativo nos enfrentamos actualmente, diría la periodista española Pepa Bueno. Suscribo.

http://jesustorresnoticias.com/index.php/teline-v-blog/73-health-3/9697-periodismo-la-actividad-mas-peligrosa-del-planeta