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Por Profeta Margarita Palmer

En mi experiencia, son cinco las practicas que evitan caer en maldiciones y mantener salvas nuestras generaciones:

  1. Conocer a Dios y establecer una relación con el Espíritu Santo.

Dios es el único que sana nuestras iniquidades. No puedes romper la cadena de maldiciones sin Dios. No hay sistema terapéutico, religión, practica extrasensorial o de yoga que pueda cancelar las maldiciones. Jesús, a través del Espíritu Santo, representa el principio fundamental por el que podemos romper los pecados acumulados y las iniquidades. Por eso te exhorto a que lo conozcas y que establezcas una relación personal con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

  1. Cree que el nombre de Jesús y su Sangre tienen autoridad para romper o cancelar maldiciones generacionales y presentes.

Cuando yo digo el nombre de Jesús, experimento su presencia y la esperanza, la fuerza y la visión se hacen reales. Jesús demostró, con su vida y su ejemplo, que venció lo que ningún otro ser humano había podido vencer. Subió a la cruz, y en ella, venció la humanidad vengativa, egocéntrica, egoísta y orgullosa que nos caracteriza.

Deber tomar posición y la autoridad dada por Jesús para declararle la guerra a toda circunstancia que se levante en tu contra y tus descendientes.

  1. Oír y obedecer los principios e instrucciones dadas por Dios en su Palabra, así como perseverar en sus promesas.

Los grandes hombres de fe de la biblia fueron llamados por Dios para ejecutar instrucciones y principios a fin de ser bendecidos y favorecidos por El. Estos hombres siguieron las instrucciones de Dios sin poner objeciones: sólo obedecieron. Si estos hombres no hubieran cumplido la instrucción conforme a la voluntad de Dios, no se hubieran llevado a cabo los extraordinarios acontecimientos descritos en la Biblia, que demuestran el poderío de nuestro Dios.

  1. Levantar vallado espiritual a través del ayuno, la oración, la intercesión y la guerra espiritual.

Si pierdes el cerco de protección en tu vida, te convertirás en presa fácil de las emociones y tentaciones. De allí la importancia de levantar un vallado de protección mediante la oración, la intercesión y la guerra espiritual. La muestra mas palpable de esto la encontramos en Marcos 14. 37-38. La oración es el medio por el que recibimos instrucciones de parte de Dios.

  1. Congregarte en una iglesia donde se impartan la sana doctrina, la revelación de la paternidad, que ministre sanidad interior y liberación, y que cuente con la visión de mentores y discípulos.

Recomiendo a cada lector que busque una iglesia donde se predique y viva la sana doctrina. Que crean en el arrepentimiento de obras muertas, la fe en Dios, la Doctrina de bautismo, la imposición de manos, la resurrección de los muertos y del juicio eterno. (hebreos 6. 1-2)

Debes asistir a una congregación donde se ministre sanidad interior y liberación, que renueve tu mente, tus emociones y tu voluntad; que revele la paternidad de Dios, que dé a los creyentes identidad de hijos y que establezca el orden bíblico mentor-discípulos para llevar a las personas a su propósito.

¿Cómo lograr todo esto?

Es a través del arrepentimiento y el cambio de mente que se da la espalda al pecado; convirtiéndonos de corazón y manteniéndonos en obediencia a la Palabra de Dios, recibiremos la misericordia de Dios.

El arrepentimiento, la conversión y la obediencia harán volver la misericordia de Dios a la vida de quien practique estos principios. Esto tiene que ver con las intenciones del corazón.