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La diputada priista dice que ser minoría significa representar a un grupo de la sociedad y recomienda a Morena aprender que cuando una mayoría no es bien orientada se puede volver minoría.

CIUDAD DE MÉXICO (ADNPolítico). – Dulce María Sauri ha vivido dos históricas derrotas del PRI: una en el año 2000 cuando era presienta nacional de ese partido y cuando por primera vez se perdió la Presidencia de la República y la de este 2018, que dejó al tricolor casi en el recuerdo.

Al igual que hace 18 años ocupó un escaño en el Senado después de la derrota, esta vez llega a San Lázaro a ocupar una de las 47 curules que el 1 de julio les dejó a su partido y con una nueva realidad: ser la cuarta fuerza política en la Cámara de Diputados.

La exgobernadora de Yucatán reconoce la condición de “hormiguita” en la que se encuentran en el Congreso y lo que eso significa a la hora de que “el elefante” se adueñe de las votaciones, pero destaca la experiencia que los integrantes de su bancada tienen en el ámbito público, con la que se puede hacer un buen trabajo legislativo. Además, “las hormiguitas se mueve muy rápido y cuando se da cuenta el elefante, ya está en la punta de su trompa”, señala.

En entrevista, Sauri dice que tanto Morena como el PRI pueden aprender respectivamente de su ejemplo y lanza un mensaje a la hoy avasalladora mayoría: “Como te ves, me vi; como me ves, te verás”.

Las minorías no son para siempre, se puede volver mayorías como lo acabamos de ver y cuando una mayoría no es adecuadamente entendida y orientada, se vuelve minoría”.

En el arranque del nuevo gobierno y en medio de un proceso de reflexión en las filas de su partido, Sauri Riancho habla con ADNPolítico de la nueva dinámica en el legislativo, de la austeridad republicana y de los cambios que se han planteado desde el nuevo gobierno.

Aquí la entrevista:

El PRI llega con una bancada pequeña a esta legislatura ¿Qué fortaleza destaca en esta nueva configuración?
La primera es que cada una de las mujeres y de los hombres que integramos la bancada tenemos una experiencia y un background importante en distintas áreas, pero somos gente con experiencia. Hay mucho ánimo y una conciencia de que la realidad política del país nos está ubicando en situación de minoría. Y que tenemos que trabajar desde esa realidad.

¿Qué significa ser minoría para el PRI en este momento?
En términos numéricos ser 47, que no llegamos ni al 10% de la Cámara. Y minoría también significa representar un pensamiento y a un grupo de la sociedad minoritaria. Ahora, en un sistema democrático, las minorías no son para siempre, se puede volver mayorías como lo acabamos de ver. Somos casi el mismo número de diputados que tenía Morena en la legislatura pasada. Tenemos el buen ejemplo, como también ellos tienen el ejemplo de nosotros. Cuando una mayoría no es adecuadamente entendida y orientada se vuelve minoría.

Los coordinadores de Morena en ambas Cámaras han dicho que no serán una mayoría ‘aplastante’ como lo fueron sus adversarios, ¿qué le responde?
Estaba imaginando la figura del elefante durmiendo con la hormiguita. La hormiguita del 9%. Yo creo que no se trata de eso. Las hormiguitas se mueven muy rápido y cuando se da cuenta el elefante, ya está en la punta de su trompa. Pero entonces, admitamos nuestra condición de hormigas y hagamos bien el trabajo. Además, no es cierto que el PRI haya avasallado las oposiciones (…) Nunca se les negó el uso de la tribuna. Nunca se les negó la participación en las comisiones.

La nueva mayoría viene con un discurso de austeridad que a veces parece ser un quién da más, ¿es la vía para cambiar la percepción que hay del gobierno?
Yo estaba con contemplando esa competencia. Casi, casi me imagino esperando la ofrenda de la austeridad ante el Tlatoani, a ver quién se sacrifica por ser el más austero. Bueno, eso independientemente de que no me parece que diga mucho de las personas que están buscando congraciarse a partir de también de esos criterios. Yo no creo en la austeridad asfixiante. Creo que hay que hacer las funciones de una manera eficaz y con los menores recursos necesarios. Pero sí tener lo indispensable.

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¿Hay riesgos en lo que usted llama una austeridad asfixiante?
En primer lugar, el riesgo de la inmovilidad. Es decir que se paralice la acción del Gobierno, no estoy pensando solamente en el Poder Legislativo. Es el equivalente a tener en una oficina a las personas, sin que puedan que salir para realizar alguna función, a certificar algún trámite porque no tienen manera de transportarse. Eso sí, muy austeros porque ya no se gasta en gasolina ni en papel ni en en impresoras. Muy austeros, muy austeros, pero tampoco se hace el trabajo.

¿Cómo podría afectar la labor de los legisladores esta dinámica de ahorro de recursos? 
En el caso de Poder legislativo, si algo ha significado este ciclo de 21 años que se inició en 1997 es en el fortalecimiento de todos sus instrumentos de análisis y de realización del trabajo legislativo. Significativamente, hablo de los centros de estudios. En primer término, hablo del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas y los otros cuatro. Desde luego, también del cuerpo de asesores que tiene que acompañar a cada Grupo Parlamento.

Así como tuvo Morena su grupo de asesores, que lo ha ayudado en esta minoría que fueron, también el PRI y los otros partidos, tienen derecho a un grupo de asesores eficiente para hacer un buen trabajo parlamentario”.

¿Hay privilegios con los que se debe terminar?
Andar viajando en primera clase a no sé qué parte del mundo, ahí sí, definitivamente, eso no procede. De tener que ir a la Unión Interparlamentaria Mundial que es muy importante, pero mandar a un representante por cada grupo parlamentario, siendo que vamos a ser ocho, no me parece.

En los temas que vienen está la designación del fiscal, ¿qué hay que considerar en esta nueva figura?
Yo creo que tenemos que pensarlo con mucha atención y cuidado, en función de una realidad política en México. A mí me preocupan mucho los temas de los contrapesos y más. Particularmente, cuando se trate de la Fiscalía quiero saber cuál va a ser el diseño constitucional para evitar, en lenguaje coloquial, que se nos enloquezca el fiscal. Sí, hemos pensado mucho en cómo blindar la actuación política de una Fiscalía, pero no hemos pensado como brindarnos de la actuación política del fiscal. Entonces, yo creo que vale la pena estudiarlo de nuevo con mucha atención.

¿Cómo ve esta consulta que se plantea para seguir o no con su construcción del Nuevo Aeropuerto?, ¿cree que haya cambios legales para que proceda?
A mí me preocuparía mucho el tema de la consulta ciudadana fuera a modificarse en la Constitución por razones total y completamente coyunturales. Es un tema demasiado serio, demasiado importante y trascendente la consulta popular, como para hacerles traje a la medida al Aeropuerto. Me preocupa profundamente que en temas que son de decisión de gobierno, se utilice la consulta como un pretexto para evadir responsabilidades.

La nueva realidad del PRI

¿Cual es el sentir después del 1 de julio, qué va a hacer el PRI para recuperar la confianza de los mexicanos?
Creo que el PRI en los próximos meses tiene que hacer un enorme esfuerzo para entender y asumir lo que sucedió. Cuando hablamos de un ejercicio de autocrítica, no se trata de asignación de culpables y estar viendo a quien quemamos en leña verde. Se trata realmente de entender que pasó. Pero un entender no sólo con un ejercicio intelectual, sino realmente con un propósito de enmienda.

Hacia afuera no se percibe que el partido esté inmerso en este proceso de reflexión…
Yo creo que el PRI ha tomado varios pasos importantes. El primero de ellos, fue que estabilizar a su dirigencia nacional y además, con un plazo claramente establecido en agosto del año próximo, es decir, tenemos un año para trabajar. Ya nadie se le pone enfrente a la presidencia. Lo segundo es la integración de los grupos parlamentarios, que en medio de estas estos números tan pequeños, ha sido positiva. Tercero, tenemos que integrar una agenda conjunta diputados, senadores, gobernadores del PRI con la dirigencia nacional del partido y hacer ese trabajo de reflexión. No es una cuestión sólo de trabajar para afuera, de hacer ruido mediático, sino realmente algo que no sirva que se pueda hacer una evaluación de las estructuras.

¿Qué nos quedó después de la tormenta o del tsunami? ¿Qué está en pie? ¿Cómo podemos fortalecerlo? ¿Cómo podemos empezar a trabajar para sustituir adentro lo que se nos colapsó? Los priistas tenemos que responderlo”.

Con los resultados el PRI enfrenta una situación desfavorable en materia de los recursos que recibirá el próximo año, pero también Morena quiere reducir este financiamiento, ¿cómo se toma esta medida?
No estoy de acuerdo que se toque el tema de financiamiento. Me parece que tiene que ser uno de los elementos de esta reforma político electoral. Si como consecuencia de las nuevas medidas que se tome de una nueva legislación, corresponde una reducción al financiamiento público a los partidos, es bienvenida. De otra manera se puede considerar como una elegante venganza legislativa.

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Una de las reflexiones hechas por el presidente Enrique Peña Nieto por motivo de su informe es que Meade no fue un buen candidato presidencial, ¿usted lo considera así?
A mí lo que me interesa conocer —y sería parte de este ejercicio de reflexión— es qué llevó al PRI a considerar una candidatura externa, no la reforma estatutaria, sino qué llevó al partido a tomar esa decisión, cómo se gestó la necesidad de considerar una candidatura externa. Quiero decirles que José Antonio Meade para mí fue el mejor candidato para el momento que estaba viviendo el PRI. Entonces lo que me importa conocer es cómo se gestó el momento.

Las reformas estructurales

¿Cómo ve la intención de Morena de echar atrás las reformas emprendidas por el presidente Enrique Peña Nieto?
Creo que para lo que ha externado la mayoría de Morena de cancelar las reformas, llamadas estructurales es importantísimo estar informados. Tú no puedes coger la guadaña y cortar parejo sin saber ni siquiera lo que estás cortando bien a bien. Si ya después de estar informado te parece que eso está mal, bueno pues desbarátalo, pero no vayamos después a estar tratando de recrear lo que se consideró que estuvo mal de la administración pasada.

¿Qué reformas hay que defender?
Creo que lo que se debe defender son los procesos. Me parece que los procesos de modernización, de apertura, de eficiencia y productividad que han desatado estas reformas son los que indudablemente se tienen que consolidar.
Yo no diría, hay que defender la reforma educativa. No. Hay que defender el proceso de modernización de la educación en México (…) Ese es el proceso a defender. Ahora que si hay que cambiar la Ley de Formación Docente bajo esos criterios, adelante. Pero para retroceder, para volver a considerar privilegios por cualquier razón que quieras, pero privilegios laborales de dar plazas, venderlas, definitivamente, no.

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En este tema de la reforma educativa, ¿Qué papel jugará la maestra Elba Esther ahora que está libre?
La maestra Elba Esther nunca ha dejado de ser jugadora, puede haber sido protagónica y después jugadora silenciosa, pero ella ha estado, es una mujer que tuvo una larguísima trayectoria en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Fue dirigente seccional antes de ser dirigente nacional, una mujer que logró conquistas muy importantes desde el punto de vista laboral. La carrera magisterial fue negociada por ella.

Yo creo que (Elba Esther) va a seguir siendo jugadora. Ahora va depender del próximo Gobierno si la pone en la alineación central. En lenguaje beisbolero: si la pone de pitcher o si la pone a en uno de los jardines”.

En este proceso de revisión de la reforma educativa, ¿cuál será un punto central?
Escuchar a los maestros es vital para esta revisión que se va a a hacer. Es indispensable. Hay que ver qué es lo que los ha molestado tanto, porque a que hay ese rechazo. Pero no me refiero sólo a los que son políticamente más activos como la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, sino también a los maestros y maestras que están en las aulas y que no están contentos.