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Moody’s y Fitch cuestionan la viabilidad de los planes de AMLO de dejar de exportar petróleo y construir una refinería, porque pueden debilitar más a la petrolera nacional.

(Expansión).- Los planes esbozados por el presidente electo Andrés Manuel López Obrador en materia energética, y en específico sobre Pemex, han puesto en alerta a las calificadoras internacionales, a quienes no les cuadran las cuentas entre lo que la petrolera quiere y tiene.

“El tema ahora es el cambio propuesto por la nueva administración, en donde Pemex jugaría un rol para atender ciertos aspectos de política pública (buscar la autosuficiencia en materia de combustibles), y eso conlleva un costo que, en la estructura actual de Pemex, la pondrá en una situación más delicada”, explica el vicepresidente de la consultora Welligence Energy Analytics, Pablo Medina.

El plan de AMLO incluye dejar de exportar petróleo y construir una nueva refinería.

Moody’s, una de las tres principales agencias crediticias que califican la deuda de Pemex, señaló que existe el riesgo de quedar expuesta a la volatilidad cambiaria si deja de recibir dólares por esos barriles que ahora vende al exterior. El 84% de la deuda de la compañía se encuentra denominada en dólares, y eso equivale a 104,000 millones de dólares (mdd).

Fitch, otra de las principales calificadoras, mandó un toque de atención más serio al revisar a la baja la perspectiva de Pemex, pasándola de Estable a Negativa . Esto implica que, si bien por ahora dejó sin cambios su calificación, puede tomar una decisión de recortarla en los próximos meses.

“La exportación de crudo ha sido una fuente de ingreso para Pemex muy importante, y decir que se puede apagar esa fuente de ingresos, sin decir cómo se haría, deja a los que revisan las finanzas de Pemex bastante incómodos”, dice el director de la consultora Pulso Energético, Pablo Zárate.

“Una empresa que empieza a pensar en una refinería que no necesitaba, que empieza a pensar en reasumir todo el riesgo exploratorio, que empieza a pensar en no exportar petróleo, todos eso va a generar estrés a los ingresos de Pemex”, añade Alfredo Álvarez, socio líder de la práctica de Energía de EY en México.

El presidente electo ha prometido que construirá una nueva refinería en Tabasco para buscar la autosuficiencia en materia de refinación de combustibles, con un costo cercano a los 160,000 millones de pesos, además de destinar 49,000 millones de pesos para el mantenimiento de las otras seis con que cuenta Pemex.

Las agencias dudan que este plan de sustituir las importaciones de gasolina, dejando de exportar el petróleo, pueda lograrse con rentabilidad para Pemex, destaca Raymundo Sánchez, socio de la consultora AT Kearney México. “Debería ser un juego de suma cero, donde al dejar de importar, se compense lo que se dejará de exportar”, explica.

Al no tener claras las cuentas, las agencias han lanzado las primeras alertas al próximo presidente, y pueden bajar la calificación de Pemex en los próximos meses, un escenario muy complicado para los montos de deuda con que carga la firma, apunta Zárate.

“Cuando debes más 100,000 mdd, tienes que hacer caso a cualquier situación que suba un punto a la tasa de interés, porque son 1,000 mdd de dólares al año extra”, dice Álvarez.

Ninguna de las tres grandes calificadoras ha quitado el grado de inversión a Pemex, por ahora, y aún se encuentran en la etapa de revisión de lo que vendrá para la empresa. Pero los analistas concuerdan en que caer del llamado grado de inversión, que es donde ahora se coloca la calificación de la petrolera nacional, puede desatar grandes problemas al perder la confianza —y las inversiones— de fondos internacionales que exigen que los papeles de deuda tengan este grado de confiabilidad.