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Ignacio Almeida

En el Génesis de su gobierno, al gobernador, Adán Augusto López Hernández, le dejaron la manzana envenenada del aumento en las tarifas del transporte público.
Si bien el incremento fue responsabilidad del anterior gobernador, Arturo Núñez, su última herencia contra el bolsillo de los tabasqueños le tocará aplicarla –si es el caso- al nuevo régimen con los negativos que pueda generar.
En su toma de posesión López Hernández fijó como una de sus premisas el gobernar con sensibilidad. En consecuencia, ante la inconformidad ciudadana, atajó en un programa de radio que el asunto se va a revisar.
Se desconoce si en su momento Núñez enteró del aumento a su sucesor o lo hizo en venganza contra los ciudadanos por el repudio que de él y de su esposa hicieron –y aún hacen-.
La manzana envenenada está hoy en manos de Adán Augusto. Por lo pronto con sus palabras, pese a la publicación en línea del Periódico Oficial del Estado con tal disposición, frenó la aplicación de las nuevas tarifas, aunque hay por allí una línea transportista que comenzó a hacerlo.
Veremos si el resto de las uniones de transporte público de entre taxis, combis, suburbanos, los pocos Transbús que quedan y el Transmetropolitano, se atreven.
Porque aumentar el costo del transporte sin siquiera establecer condiciones de mejoría en el servicio, es un contrasentido.
Y los transportistas saben que las suyas son concesiones; es decir, dependen de llegar a un acuerdo con el gobernador para el usufructo de sus placas.
El aumento en los costos para el mantenimiento de vehículos es una realidad, pero antes de un nuevo aumento a las tarifas se requieren actualizaciones en estudios que abarcan todo el espectro de movilidad.
El gobernador puede en esta coyuntura precisamente revisar el reordenamiento del transporte público para volverlo un servicio eficaz, cómodo y seguro para los usuarios.
Transformar la manzana envenenada en una oportunidad para combatir el pirataje y la corrupción con los subsidios; que haya respeto a los puntos de ascenso y descenso; obligado aire acondicionado en taxis y retiro de chatarras; castigar el sobrecupo, los excesos de velocidad, a choferes sin capacitar, entre otros.
Incluso una tarifa de aumento gradual conforme se cumpla los requisitos que se imponga con el fin último de prestar un servicio de calidad.
La secretaria de Movilidad, Egla Cornelio Landero, tiene especialidad en Mediación y Solución de Conflictos, algo que a diario y a toda hora no faltan en el transporte público.
Ha dicho que pronto habrá de conocerse las líneas de trabajo que en el corto y mediano plazo tiene el gobernador para ese sector y por eso lo de las nuevas tarifas irá a revisión.
Hace seis años se prometió modernizar el transporte público y se fracasó peor que antes.
El nuevo gobierno tiene las herramientas, además de la voluntad manifiesta, para recomponer el transporte público. En seis años o menos, se podrá constatar si hubo éxito.

HOJAS SUELTAS…

La titular de Movilidad, Egla Cornelio, es profesora investigadora de la UJAT y en diciembre pasado presentó su libro “Mediación. Mecanismo para la Solución de Conflictos Laborales en México. Horizontalidad de la Justicia”. Quienes presentaron su libro fueron la ex rectora, Candita Gil y el hoy nuevo magistrado, Gregorio Romero Tequextle.
e-mail:nachoco68@hotmail.com