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René Alberto López
@ralopez22 @el_papiro

En el municipio de Paraíso su alcalde Antonio Alejandro Almeida o está desinformado o en realidad quiere hacer valer el postulado de “municipio libre” y, pretende gobernar con su sello, sin voltear hacia el político que lo llevó a la alcaldía.

Y es que mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador avanza hacia el norte, Alejandro Almeida, como el cangrejo azul, camina para atrás o en sentido contrario.

Pero para contarle lo que acontece con el aprendiz de dictadorzuelo que hay Paraíso, retomaré una parte de la columna de ayer, en que abordé el tema sobre la política de comunicación que pretende el presidente Andrés Manuel López Obrador y su relación con la prensa.

Recordaré una de sus frases que, de cumplirse, marcará al gobierno de la 4T, como una administración que en realidad pretende un México diferente, un México rumbo a consolidar su democracia.

El hijo predilecto de Tepetitán dijo en relación a su política de comunicación y la publicidad oficial que se contrata con los medios:

“Malo sería que se utilizaran los recursos del Estado para comprar lealtades, comprar conciencias. Eso nunca lo vamos a hacer… ya se acabó con la máxima de que no se podía tocar al intocable… ahora hay más libertades”.

En el país hay muchos ejemplos de gobiernos de la república que a través de la publicidad oficial chantajearon a los medios de comunicación, aunque muchos mantuvieron una actitud digna y sobrevivieron a pesar de la marginación del sistema y los embates de esos regímenes grotescos, más cercanos a las dictaduras que a la democracia. Una guerra de estira y encoje que al final ha ganado la prensa.

Algunos lectores recodarán el golpe al diario Excélsior en el gobierno de Luis Echeverría, quien quiso exterminarlo y lo que logró con esa embestida gubernamental fue el nacimientos de otros medios como Proceso, Uno Más Uno, la revista Vuelta de Octavio Paz y el diario La Jornada.

En el gobierno de Vicente Fox todo el aparato del gobierno se lanzó contra la revista Proceso. El semanario soportó a pie firme toda la furia del sistemay hoy continúa sano, haciendo periodismo profesional, mientras que Fox se fue a la basura de la historia.

Otro panista, Felipe Calderón, mostró su musculo de tirano de pacotilla con el Programa de Monitor del periodista y empresario José Gutiérrez Vivo, quien ante la represión del régimen tuvo que salir del país y desdeSan Antonio Texas, comenzó a trasmitir a través de internet un programa de radio.

El gobierno de Enrique Peña Nieto la emprendió contra la periodista Carmen Aristegui, quien cada día tiene más seguidores en su programa de radio y televisión, en tanto que Peña Nieto yace en la memoria de los presidentes repudiados en este país.

Pero al parecer López Obrador quiere escribir una nueva historia sobre la relación prensa-gobierno, y su propuesta de “no comprara lealtades” ni someter a los medios vía la publicidad gubernamental, como debe ser en un gobierno que se precie de demócrata, sería una página que brillaría en la historia del nuevo México.

Sin embargo, en su tierra un buen número de funcionarios no alcanzan a comprender los ideales de quienes son revolucionarios, simplemente porque pertenecen a otra estirpe, más cercana a la burguesía.

Ejemplos de que la 4T, no camina de la mano de AMLO en Tabasco, hay muchos, pero por lo pronto ya saltó el caso de Paraíso, en donde el edil Alejandro Almeida, “está condicionando a los medios formales y alternos (redes virtuales) a que no critiquen a la administración municipal, porque de lo contrario no se les dará publicidad oficial”.

Agregan compañeros reporteros que al presidente municipal le causa picazón cualquier tipo de crítica al ayuntamiento, y al condicionar la publicidad es “comprar lealtades”, contrario al postulado de AMLO. Y es que ese alcaldetiene la piel muy sensible, afirman.

Resulta que al abordar ayer el tema de la prensa, colegas de cinco municipios enviaron mensajes a este franjero, sobre la situación que prevalece en cada una de las localidades. El caso más patético es el de Paraíso.

Pero todos los comunicadores se quejan y alegan de los gobiernos de la 4T, lo siguiente: “parece que estos vienen en contra del gremio de la prensa, peor que Arturo Núñez. Pareciera que hay línea en ese sentido”, me escriben comunicadores desde Comalcalco y Nacajuca.

Del municipio de Cárdenas no comentan que “los funcionarios nos tratan como si fuéramos sus enemigos, y algunos no quieren darnos ni entrevistas. Es como si fuera la tónica general porque lo mismo pasa en Huimanguillo.

Esto es, en la tierra de López Obrador ocurre todo lo contrario a sus ideales de democratizar la vida en México y reconciliar al país. Bien. Prometí a mis colegas escribir sus comentarios. Servidos.

Ahí se las dejo…