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René Alberto López

En estos tiempos están de moda las encuestas políticas para saber las preferencias de los ciudadanos, pero me late que los gobiernos deberían de hacer un estudio para medir la cultura ciudadana en los estados del país.

Sería bueno saber cómo le va a Tabasco en ese rubro, porque la percepción es que a mi querida tierra no le iría nada bien, pues la opinión en los centros de reunión es que estamos inundados por la incultura.

Basta ver, por ejemplo, como en las calles la gente sin miramiento alguno tira al suelo pedazos de papel, colillas de cigarro, botellas de plásticos, bolsas, esto es, todo tipo de basura, antes de buscar un recipiente pare depositarla.

Los conductores se pasan los semáforos en rojo. En el centro de la ciudad de Villahermosa no respetan los camellones para peatones. En las filas para ocupar un cajero en los bancos al menor descuido desplazan al que estaba adelante.

Si en un taxi o en las calles se encuentran una cartera o un celular, se lo apropian, antes de buscar a su dueño. En fin, son pequeños detalles que muestran el grande tamaño de la incultura de los pueblos.

Bien, tras esta breve introducción de un tema en el que podríamos escribir un libro, a continuación voy a narrar una historia reciente, calientita, que me compartió un asiduo lector de estas franjas. Espero sirva para retratar de cuerpo completo el problema del irrespeto que ahoga a nuestro entorno.

Comenzamos: “Hola, buenos días. Me gustaría comentarles lo que me sucedió el día de ayer (lunes 5 de febrero), yo soy ciclista y en la tarde-noche fui a la Ciudad Deportiva con mi bici.

“Lamentablemente me encontré a varios corredores usando el carril para ciclistas, a los cuales les pedía que por favor tomaran su carril y así evitar un accidente, como ya ha pasado en otras ocasiones.

“Desafortunadamente una señora que estaba caminando en el circuito, cree que no tiene por qué cambiarse de carril, pues al dar mi segunda vuelta y volverla encontrar le pedí nuevamente se pasara a su carril, y la señora me insultó. Seguí mi camino y al dar la tercera vuelta y volverla a encontrar le pedí otra vez se cambiara de carril, pero la señora me echó un aerosol en los ojos y casi me caigo de la bicicleta.

“Me regresé para reclamarle  y comenzamos a discutir, en ese momento iba pasando una patrulla de la policía. Ella la llamó alegando que la había agredido, siendo que yo era la que tenía los ojos bañados del gas que me echó. Los policías intervinieron y la señora seguía alegando que ella podía correr donde quisiera.

“Después, cada una siguió su camino, pero ella continuó sobre el mismo carril, yo avancé un poco más, pero no pude continuar porque me ardían demasiado los ojos, por lo que tuve que entrar a la explanada de la deportiva, donde había luz y me senté en el piso. Otros policías me auxiliaron con agua y aire porque no podía ver nada.

“Me gustaría que se hiciera conciencia sobre el uso responsable de los carriles, pues están asignados para cada deporte, y, evitar que esta situación se repita. Muchas gracias por su atención”. La de la voz es Margarita Valencia, ciclista del Club Bicios.

Ahora bien, es cierto que cunden personas como la señora de esta historia de la vida real, que no  respetan normas de las disciplinas deportivas, pero el caso pasa por las autoridades del Instituto del Deporte que no hacen nada porque se obedezcan las reglas en esas instalaciones.

Llevamos meses escribiendo, denunciando las  irregularidades que se multiplican en esa área, pero hemos sido una voz que grita en el desierto.

Las inquietudes expuestas en entregas de esta columna sobre la Ciudad Deportiva no es, de ningún modo, para que despidan a funcionario alguno, lo único que se pide es que se corrijan las fallas en el principal centro deportivo de Tabasco.