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René Alberto López

“La pondremos de pie”. Con estas palabras el gobierno francés trató de infundirle aliento al mundo, tras la desventura.
Después de revisar los despojos de parte de Notre Dame, cuyas instalaciones fueron arrasadas por las llamas, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, prometió reconstruir la emblemática catedral parisina.
Este acontecimiento con toda seguridad es hoy la principal noticia en el mundo, pues se trata de uno de los principales símbolos de la cultura europea, cuyos muros encierran cientos de años de historia de los franceses. Además es quizá el punto turístico más importante de París.
Por eso, este acontecimiento sacudió al mundo de la cultura, que entró en conmoción y lamentos ante tremenda pérdida. Asimismo, al unísono comenzaron las especulaciones sobre la causa del incendio, pero lo cierto es que las lengüetadas de fuego convirtieron en cenizas un arsenal de testimonios de la historia de ese país.
Pero como la condición humana no es una receta de cocina, habrá quienes consideren el incendio de la iglesia parisina un caso sin importancia, pero para los conocedores y amantes de la cultura se trata de un siniestro de alcance mundial.
El lunes, mientras las llamas consumían al templo, los ciudadanos de la capital francesa vivían la desdicha en carne propia y de primera mano:
“Cada vez que una llama volvía a alzarse entre las torres de la catedral de Notre Dame, un grito ahogado sacudía a los miles de parisinos y turistas que asistían la tarde de este lunes, impotentes, a la destrucción de uno de los referentes históricos y turísticos de París, de Francia y del mundo”, reza una de las crónicas de El País de España.
Agrega el principal medio español: “Son los fundamentos de la historia del país, y de París, los que desaparecen entre las llamas. Es muy duro”, decía Cyril, un parisino treintañero con los ojos enrojecidos, emocionado ante la imagen devastadora de las llamas que desde finales de la tarde del lunes devoraban la catedral situada en pleno corazón de la Ciudad de la Luz, de la que es uno de sus principales símbolos.
Bien. Fue a las 18:50 horas de Francia cuando se declaró el incendio, a cuyo lugar llegaron los cuerpos de bomberos poco después de la siete de la tarde, y más tarde, según las autoridades, el incendio estaba “potencialmente vinculado” a las obras de renovación del edificio, el monumento histórico más visitado de Europa. Durante estas obras, varias estatuas habían sido retiradas previamente con grúa para su restauración.
Más tarde, las agencias internacionales dieron a conocer una información buena, entre todo lo malo: “Podemos considerar que la estructura de Notre Dame está a salvo y preservada en su totalidad”, indicó el jefe de los bomberos de París, el general Jean-Claude Gallet. “El fuego ha perdido intensidad”, añadió el secretario de Estado al Interior, Laurent Nuñez.
Desde luego, hubo reacciones en distintas partes del orbe, por ejemplo, en nuestro país el presidente Andrés Manuel López Obrador escribió en su cuenta de Twitter: “Lamento el incendio en la catedral de Notre Dame, en París, Francia. Es una desgracia para el arte, la cultura y la religión”.
Allá en París, se dio a conocer el último reporte del lunes: “Macron, visiblemente conmocionado, apuntó que cerca de 500 bomberos combatieron con valentía el siniestro y aunque la batalla no se ha ganado y las próximas horas serán muy difíciles, la estructura se salvó gracias al trabajo de los “soldados del fuego”.
Ahí se las dejo…