Seleccionar página

René Alberto López

Vienen días de guardar, así que si no tiene planeado salir de viaje, en esta Semana Santa, bueno sería tirarse un clavado, calculando la altura de una plataforma de 10 metros, para zambullirse en la lectura que nunca está de más.
Hundirse en las páginas de un libro siempre será placentero, y aún mejor si el tipo de lectura traslada a nuestra memoria a un pasaje de postales y vivencias de una época que tuvo como protagonistas a nuestros ancestros.
Y es que el sábado último no fue un día cualquiera para este escribidor, pues no solo visité mi pueblo, sino en la tres veces heroica Cárdenas un amigo de infancia colocó en mis manos a su recién nacido, el cual apenas vi frente a mis ojos, me prometí adoptarlo para siempre.
Fue en el Café Primavera, ubicado frente al parque central de esta cabecera municipal, en donde César Elías Avalos médico pediatra, se inclinó sobre una de las mesas, para dedicarme su obra, un auténtico platillo que por momentos me hizo recordar al Macondo de García Márquez.
La obra aún está caliente, se terminó de imprimir en diciembre del año pasado, y el contenido atrapa al lector desde el momento mismo que comienza uno a arrastrar la mirada por cada uno de los párrafos y fotografías.
Sí, se trata del libro titulado por su autor: De El Quemón al Paralelo 18, esto es, el texto recrea 40 años de historia de nuestro querido municipio, de los años 40 al 70 del siglo pasado, décadas salpicadas de anécdotas y testimonios de personajes que dieron luz y vida al municipio de Cárdenas.
“Apúrate, tatita, que ya se va El Quemón al Paso Real o embarcadero, a la orilla del Mezcalapa, para tomar el barco “El Cárdenas que sale rumbo a Villahermosa a las 8 de la mañana. Avísale a don Salomón que te vas con nosotros, pero corriendito, como decía Filadelfo. Hay que ponerle el letrero al Quemón, que es un vagoncito jalado por mulas, que corre a través de rieles llevando pasajeros, pero es importante el letrero que dice:
“El Quemón, no lleva pasaje y carga, sólo pasaje. No intente transformar a El Quemón en carro de carga”.
Así, con lo transcrito arriba, comienza la lectura de la obra de Elías Avalos que, aunque médico de profesión, es un apasionado de la narrativa y del deporte.
La prosa se centra en aquellos años cuando para viajar de Cárdenas a la capital del estado se hacía por río. El Quemón acarreaba al pasaje de la cabecera municipal de Cárdenas a lo que hoy se conoce como Nueva Zelandia, y de ahí tomaban la embarcación a la ciudad de Villahermosa.
En la travesía de su historia además dedica una parte a los primeros médicos que llegaron al municipio de Cárdenas, y de igual modo a personajes de estas tierras que brillaron en el beisbol profesional de la Liga Mexicana, como fueron los casos de Tomás Johnson, que jugó con Los Tigres de México, y Adolfo “La Carracha” Rosique.
Otro tema interesante abordado por el doctor-escritor nos mete de lleno a los tiempos del garridismo en Tabasco, cuando la iglesia de Cárdenas fue convertida en “Escuela Racionalista Lázaro Cárdenas”.
El libro ofrece estampas memorables, trozos de historia política, bagajes de tradiciones, lo mismo que relatos de personajes idos, pero jamás olvidados. Es, pues, un rescate de nuestro pasado, de lo nuestro.
Ahí se las dejo…