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René Alberto López

Una foto tomada en la ceremonia luctuosa en honor al ex gobernador Carlos Alberto Madrazo Becerra, lo explica todo. Son de esas imágenes que algunos medios titularían: sin palabras.

En la fotografía de referencia se observa a Florizel Medina Pereznieto, ex secretario de Gobierno en la administración de Roberto Madrazo. También a Evaristo Hernández Cruz, alcalde del municipio de Centro; al ex gobernador de Tabasco Roberto Madrazo.

Además al diputado local del PRI, Gerald Washington Herrera; al gobernador Adán Augusto López Hernández; al presidente del Tribunal Superior de Justicia, Enrique Priego Oropeza, y al ex diputado local Federico Madrazo Pintado.

Ese cuadro con políticos parados solemnemente en el 50 aniversario del fallecimiento del Ciclón del Sureste es a todas luces un mensaje de unidad, de fraternidad, de reconciliación para el pueblo tabasqueño y, sobre todo, para la llamada clase política.

Por si con ello no bastara, el presidente Andrés Manuel López Obrador, en la conferencia mañanera allá en la Ciudad de México, recordó al extinto Carlos Alberto Madrazo.

En efecto, abrió la mañanera con estas palabras: “Hoy nada más recordar que se cumplen 50 años del accidente o el asesinato, como se quiera entender, lo sucedido de Carlos Madrazo y lo recordamos desde aquí. Un gran dirigente político de México que merece ser recordado con respeto, y es lo que hacemos”.

Como se aprecia en ambos casos, estas acciones pintan el intento del nuevo México que pretende la 4T, el de ya no seguir enfrentando a los mexicanos y empujar todos por sacar adelante a este gran país.

En el caso concreto de Tabasco, no debería sorprendernos tanto, pues desde su campaña electoral Adán Augusto enarboló la bandera de la concordia y en cada rincón del estado anticipó que su gobierno sería el de la reconciliación de los tabasqueños.

Sin duda, el gobernador tabasqueño pudo haber enviado a un representante al acto luctuoso del Ciclón del Sureste, como lo acostumbró Arturo Núñez Jiménez, que por lo contrario en su gobierno empuñó el arma de la venganza, del odio, de la discordia.

No obstante, Adán Augusto con tal gesto no sólo dio una gran zancada en su promesa de llevar a Tabasco a la reconciliación, sino que desplegó a la vista de todos, el manto de la humildad.

Aquel Tabasco del revanchismo, del resentimiento, del desquite, de golpear al enemigo “hasta que no respire”, lo vivieron a plenitud los tabasqueños en el gobierno perredista de Arturo Núñez Jiménez, quien para infortunio de la población encabezó un gobierno inepto, malandrín, rapaz, que hoy yace en el basurero de la historia.

Y, aquello de: “quien no conoce su historia está condenado a repetirla”, bien hace el gobernador Adán Augusto de conducir a su administración por otros caminos, por otros senderos sin espinas, que podrían llevarlo a recuperar el Edén que se nos fue.

Por cierto, ayer en el acto del extinto Carlos Alberto Madrazo, el gobernador Adán Augusto le comentó en corto a Roberto Madrazo, que el presidente había hecho un comentario en la conferencia mañanera sobre su padre Carlos Madrazo.

Roberto Madrazo aprovechó para decir que en efecto el país y el partido (PRI) le deben mucho a don Carlos Alberto, y recordó que su padre fue el que abrió el partido a la democracia.

Adán Augusto le respondió: sí, pero vino otro y la cerró, entonces Roberto Madrazo giró sobre sus pies y, riendo volvió a su lugar entre las carcajadas del pequeño grupo que escuchó la conversación.

Ahí se las dejo…