Seleccionar página

René Alberto López

Si volteamos hacia el 2006, cuando con su gran popularidad Andrés Granier ganó la gubernatura de Tabasco, esto es, hace 12 años, nunca nos hubiésemos imaginado que hoy estaríamos ante un tricolor no solo derrotado, sino frente a una situación en la que parece tarea imposible vuelvan a levantarse electoralmente.

Pero, ¿quién podría asegurar eso? Hoy, es cierto, el partido todo poderoso es sin duda Morena, que bajo el liderazgo del político tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, se mantiene en la cima, pues su guía moral goza de una popularidad del 80 por ciento a más de dos meses de haber iniciado su gestión.

Sin embargo, debemos considerar que de manera natural el poder desgasta hasta al hombre público más pintado, y solo por mencionar un caso, ahí tenemos a Lula da Silva, ex presidente de Brasil, hoy  en prisión con dos condenas a cuesta. Se recordará que cuando ganó la presidencia hubo fiesta popular en ese país sudamericano.

Acá el Revolucionario Institucional (PRI) en México, por supuesto, fue víctimas de sus propios errores, es decir, de sus gobernantes, de sus dirigentes, quienes a pesar de que los medios de comunicación retrataban en el día a día, de cuerpo entero, los garrafales desaciertos que estaban cometiendo, nunca atendieron esas voces de alerta.

Y es que el poder obnubila la mente, entorpece, confunde, y enloquece a los políticos, quienes ya en el poder no cumplen el objetivo de gobernar con humildad y para todos. El primer gran error del político en el poder es creer que no se puede equivocar, de tal modo, considera pequeño, insignificante lo que se mueve o se dice en su entorno.

Usted, por ejemplo, está viendo hoy como aclaman a nuestro paisano López Obrador en sus actos oficiales. La gente se desborda por acercarse al mandatario federal. Su popularidad, nadie lo duda, está en las nubes.  El deseo de muchos tabasqueños es que el de Tepetitán siga en esa ruta. Pero no podríamos asegurar que siempre andará en senderos sin espinas.

Y es que la gente creía que con el gobierno de la 4T los resultados se tendrían de inmediato, pero hoy siguen deambulando en busca del sustento diario. El tema es que personajes de cuello blanco, esto es, los funcionarios de gobierno, apenas entran a ocupar sus puestos, a los 15 días o máximo al mes, ya les está cayendo el dinero en el bolsillo. Ya no tienen de qué apurarse, enseguida les cae la bendición del erario.

Pero el sufrido mortal tiene que esperar semanas y hasta meses para que empiecen a caminar los programas sociales. Y los constructores y proveedores, que mueven la economía en el estado, aguantar a que el gobierno abra la cartera para arrancar la obra pública, cuando tuvieron tiempo suficiente de organizarse, pues de la fecha en que ganaron la elección a la toma de protesta, hay un tramo de más de cinco meses.

El gobierno pide paciencia, pero la gente que vive el día a día está esperando desde las campañas, votaron con singular alegría por sus políticos y sus proyectos de gobierno, porque  verían un escenario distinto. Pero continúan sin oportunidades de trabajo, y su prole atrás de ellos exigiendo alimento y vestido, el sustento, pues. Esa es la realidad.

Pero en Tabasco el tema que más le duele a la gente, el que no se puede dejar pasar porque tiene que ver con la realidad desastrosa que atraviesa el estado, es el de la gestión de Arturo Núñez Jiménez. Todo el estado y sus alrededores saben que ese gobierno actuó de manera inmoral y dejó a la entidad y sus finanzas en ruinas.

El pasado 21 de enero el gobernador Adán Augusto López Hernández declaró a los medios que su gobierno encontró un déficit de seis mil millones de pesos, así como el manejo de tres mil 500 millones fuera del presupuesto, pero explicó que ello no quiere decir que se hubieran malversado los recursos, porque aparentemente se utilizaron para pagar salarios y a proveedores.

Pero el permanente faltante de medicamentos en los hospitales públicos, el presupuesto de Comunicación Social –un año no pagaron a los medios–, y las protestas de los trabajadores de salud y educación en diciembre último, amén del cochinero que encontró Fernando Mayans en el Isset, son casos sin aclarar. ¿Dónde quedó ese dinero? He ahí lo que hay que indagar y transparentar.

Sin embargo, nos estamos topando con más de lo mismo, esto es, “política mata derecho”, como siempre, y si eso que se percibe se cumple, de por hecho que en los comicios a realizarse en tres años podríamos ser testigos de “hasta no verte Morena”, porque el pueblo no es tonto.

Y es que, háganle como quieran, pero no tiene justificación lo que alegan los diputados del partido gobernante en Tabasco, al tratar de enmendar con el argumento de no recibir del Órgano Superior de Fiscalización un informe completo de la cuenta pública 2017.

Entonces, ¿cómo puedo aprobar o reprobar algo que desconozco? Debieron abstenerse y exigir que les dieran la información completa. Los políticos deben dejar de tratar a los ciudadanos como menores de edad, porque no se están chupando el dedo.

En resumen, parafraseando al impúdico ex gobernador, si en los próximos meses no es juzgado Núñez y su pandilla, el pueblo de Tabasco le puede decir a Morena: “nos vemos en el 2021”.

Ahí se las dejo…