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René Alberto López
II PARTE Y ULTIMA

Cárdenas es el único municipio del mundo en el que a la cabecera municipal se entra por el patio. Sí, por la puerta de atrás. Ahora les cuento:
¿Recuerdan aquel exquisito olor a chocolate, a cacao recién molido, que no solo inundaban nuestros sentidos, además nos inflaba el orgullo por ser los principales exportadores dentro y fuera del país?
Esa penetrante fragancia a progreso ocurría a unos 200 metros de la entrada principal al pueblo de Cárdenas, a su cabecera municipal, justo frente a la “chocolatera”, nombre con el que se conocía a la fábrica de chocolate de la Industrializadora de Cacao de Tabasco.
¿Qué creen? Hoy, antes de llegar o salir de Cárdenas, según sea el caso, el olor ahora es a aguas podridas, porque por esa zona corren las aguas negras de la ciudad.
Pero otro asunto que duele en el alma, es el robo de la “entrada principal al pueblo”, tal despojo no es de ahora, y no fue a causa de ninguna banda de delincuentes. Se la robó el gobierno federal.
Sí. La entrada a ese municipio de La Chontalpa era por la calle Juárez, en cuya arteria florecía todo tipo de comercio, incluso en esa área estaba la estación del ADO, sitio en el que se filmó en la década de los 70 una escena de la película mexicana “Lo mejor de Teresa”.
Pero un día llegó la modernidad, y fue cuando el paralelo Circuito del Golfo recibió a la autopista, y bloqueó su añeja entrada a ese municipio.
Ninguna autoridad, ni los ciudadanos alzaron la voz y, ahora, para entrar a ese lugar, hay que dar una vuela como si fueras a Comalcalco, pasar por el “puente al revés”, como le llaman los lugareños, para entrar por la vía corta.
Porque la entrada “normal” a Cárdenas es por una avenida que se ubica frente el fraccionamiento Los Reyes, esto es, a espaldas de la ciudad, por el patio, pues.
El gobierno federal tenía la obligación de construir el canalizador vial, para no afectar el arribo original a la ciudad. Esta situación hizo fracasar a la mayoría de los comerciantes que estaban establecidos en esa calle, y, lo peor, la ciudad perdió el esplendor de su entrada tradicional.
Aunque nadie lo dice en voz alta, porque la mayoría ya se resignó, existen aún lugareños clamando porque les devuelvan su histórica entrada la altura del “paralelo”.
Y es que toda esa zona sufrió las consecuencias. Hoy ese lugar luce abandonado, triste, en el que sobreviven algunos comerciantes.
Bien. Esta es una de las tres principales demandas de los lugareños. La primera gran petición es recuperar la paz de la que antes gozaba esta población, cuyos vecinos dormían con las puertas abiertas en temporadas de calor.
Otra dolencia añeja de los cardenenses es el “obsoleto drenaje”, la gente propone –me lo dijeron– cambiar los pequeños tubos de concreto que dejó la administración de Manuel Piñera Morales en la década de los 70.
Les urge otro drenaje que sea funcional, de mayor capacidad, dicen, que resuelva el problema a los vecinos y, se termine de raíz con las inundaciones de calles cuando llueve.
Pero, para que Cárdenas alcance el desarrollo al que aspiran sus habitantes, es necesario que los políticos superen sus diferencias, y toda esa energía que emplean en sus pleitos la canalicen a buscar la mejoría del municipio, eso dicen por allá.
Bien. Antes que terminen las campañas políticas, hablaremos del termómetro electoral en Cárdenas. Están por filtrarnos una encuesta de esas que son de consumo interno. Estén pendientes.
Ahí se las dejo…
La botica
1.- En la legión de la nueva generación de políticos de Tabasco está destacando Francisco Peralta Rodríguez, quien encabeza una campaña innovadora en busca de una diputación local en el distrito 12, con la bandera del PRD. Su participación está dando de qué hablar en los círculos políticos, por su forma de hacer política a ras de suelo.
2.- Para aquellos que son adictos lectores de estas “franjas” en los municipios tabasqueños, les pasó el dato de que en los alrededores de la Ciudad Deportiva, en el velódromo, hay más de 20 puesto en las que venden las camisetas de la selección mexicana. Hay de 100 pesos en adelante. Ahora, si es de los que les gusta “fresear”, “tirar aceite”, y le sobra la plata, en las tiendas departamentales su precio es de mil 700 pesitos.