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Eugenio Hernández sasso

Solamente hacía falta que el PRD llegara al poder, para saber de qué estaban hechos sus líderes y militantes y cuál sería su verdadera forma de proceder en circunstancias de sucesión.

Es lógico que en esa organización se disputan muchas cosas, entre ellas la continuidad del gobierno, y, por lo mismo, los intereses llevan a la confrontación entre aquellos que tienen el control político y financiero del estado, con quienes tenían, hasta este viernes, el dominio interno del partido.


Si bien es cierto que el periodo estatutario de Candelario Pérez Alvarado en la dirigencia del sol azteca estaba vencido desde el 27 de octubre, también es cierto que su jefe Juan Manuel Fócil Pérez (cabeza de la corriente ADN) no estaba dispuesto a entregar el mando del partido al gobernador Arturo Núñez, a través de Agustín Silva.


La dirigencia del negriamarillo cobró mayor valor, en estos tiempos, por el proceso electoral 2017-2018 que está en marcha, pues desde esa posición se decidirán candidaturas a presidentes municipales, diputados locales, diputados federales, senadores y gobernador. Indudablemente el grupo que esté a la cabeza inclinará la balanza a su favor.


La corriente Nueva Izquierda (NI) de Agustín Silva (secretario de Trasporte del gobierno actual) tuvo que recurrir al fundador del PRD en Tabasco Darvin González Ballina (también empleado del actual gobierno) para tratar de endulzar a las “tribus” internas que difícilmente aceptarán la imposición organizada desde un Consejo Político a modo.


Sin embargo, pareciera que después del golpe asestado al “focilismo” las cosas se distinguen con mayor claridad para la designación del candidato al gobierno del estado, pues controlado el partido cualquiera con la anuencia del primer perredista de Tabasco entraría como cuchillo en mantequilla.


El asunto es el siguiente: ¿ganaría ese instituto político la elección de 2018 con el postulante más débil y el partido descuartizado?


Darvin González Ballina, quien sucedió a Andrés Manuel López Obrador en la dirigencia estatal del PRD después de su fundación, es un político respetable dentro de esa organización, pero dadas las circunstancias ¿podrá aglutinar a las fuerzas inconformes por la práctica de actos a la vieja usanza priista?


Al momento de asumir la dirigencia, González Ballina destacó que “el PRD no puede ser rehén de grupos, y las candidaturas no se pueden manejar por cuotas de poder, si no se tienen que manejar de acuerdo con lo que represente cada compañero”.

En ese tenor, pareciera que Ballina tiene la consigna de respetar la intención de Arturo Núñez de postular a quien vaya arriba en las encuestas, como se determinó hace unos meses en el famoso cónclave de la Quinta Grijalva.


El problema de las encuestas es que al fin y al cabo pueden ser manipuladas, a efecto de colocar como puntero a quien mejor convenga a los intereses de quienes usufructúan el poder estatal y no a quien realmente esté mejor posicionado.


¿Habrá la intención de desmembrar al PRD para perder? Si así fuera estaríamos en la antesala de la negociación política más tenebrosa de todos los tiempos. La duda sería ¿a quién se le entregará, al PRI o a Morena?


Por el momento vamos a ver cómo reacciona el ala herida dentro del sol azteca, y si Juan Manuel Fócil es capaz de conservar o conceder el poder que le faculta la muy bien organizada estructura de base que posee.


Sassón


Alguna vez Carlos Alberto Madrazo señaló que “si a mediodía el pueblo dice que es de noche, hay que encender las farolas”, y yo, después de largas horas de cavilar la situación política de Tabasco y el país, he llegado a la siguiente conclusión: si en el PRI todos son corruptos, que los encarcelen; si el PRD resultó peor que el PRI, que la ciudadanía vote por Morena; si después de Morena las cosas siguen igual o peor que ahora, entonces hay que ver qué se hace con el pueblo, porque creo que está equivocado y debe cambiar su mentalidad.