Seleccionar página

Eugenio Hernández Sasso

El desalojo de las aguas pluviales se ha convertido en un verdadero problema en la capital del estado de Tabasco, pues cada vez que llueve, sus habitantes sufren verdaderas inundaciones que ponen en riesgo sus patrimonios y, en el caso de aquellos negocios que se encuentran ubicados en las zonas bajas, soportan incuantificables pérdidas que agudizan la crisis económica del estado.

Eso no es nuevo, el conflicto de la incapacidad de desalojo de aguas lluvias no es particularmente de la administración que encabeza Gerardo Gaudiano sino es una cuestión de toda la vida, pero en los últimos años se ha recrudecido porque el drenaje de toda la ciudad es obsoleto y se tapa con la cantidad de basura que la gente (cochina) tira en las calles. El sistema de descargas de agua está desfasado desde hace más de 30 años, por lo menos.

Esto quiere decir que los gobiernos priistas (del estado y el municipio), en su momento no se preocuparon por hacer algo a fin de solucionar el inconveniente. No lo hicieron porque los políticos antiguos creían que esas obras, al ir enterradas, no les significarían votos en los procesos electorales, y con esa mentalidad perdieron el poder.

No hay nada más falso que esa hipótesis, porque cuando se hace un drenaje bien hecho la población siente el beneficio, lo recuerda y agradece al gobernante sus acciones. Imagínese usted que quienes hoy ostentan el poder hicieran las gestiones correspondientes ante la Federación para construir un sistema de desagüe que solucionara la dificultad, es seguro que no les alcanzarían las urnas para acopiar sufragios en 2018.

¿Qué se necesita para obtener los recursos financieros, a efecto de edificar una obra de tal envergadura? Se requiere ser “tenaz, perseverante, verdaderamente insistente”; estar dispuesto a lograr lo que se proponga el gobernante a favor de su gente.

Por ejemplo, el día ocho de agosto, en la ciudad de Campeche, capital del estado, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, inauguró un mega drenaje pluvial de 20 kilómetros lineales, con un costo de mil 200 millones de pesos, que funcionó a la perfección para desalojar los 160 milímetros de lluvia que ese mismo día, sobre la ciudad amurallada, derramó la tormenta tropical Franklin.

Lea usted lo que dijo el presidente Peña al referirse al gobernador Alejandro Moreno Cárdenas: “cuando un gobierno se pone las pilas, cuando un gobierno se decide a hacer lo que se propone llevar a cabo, cuando un gobierno sabe que se puede, aun cuando parezca que tiene escenarios no favorables, sí es posible lograr mucho de lo que se propone uno realizar.

“Eso es lo que está logrando el gobernador del estado de Campeche. No es casualidad porque tienen ustedes un gobernador tenaz, perseverante, pero verdaderamente insistente; podría matar un burro a pellizcos, porque es así de tenaz”.

Esto quiere decir que si se quiere dotar a Villahermosa de un mega drenaje que solucione el problema de encharcamientos, hay que ser tenaz para pedir al gobierno federal, a través de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), que construya una obra de esa magnitud, se sustituyan los tubitos de mediana capacidad en toda la ciudad y entonces, solo entonces, los tabasqueños de Villahermosa experimentarán un alivio en época de lluvias.