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MADRID (apro).- Caras largas, decepción, enojo. Ese es el escenario que entre sus seguidores dejó la selección de España al ser eliminada del Mundial de Rusia, al caer en octavos de final en penales ante el equipo anfitrión por 1 (3)- 1 (4).

“España retrocede una década”, tituló su artículo en el sitio de internet de El País, José Sámano.

“Tanto despropósito encadenó España durante este tormentoso Mundial que acabó por condenarse ella sola. Ni siquiera se le cruzó por el camino algún rival ilustrado. Lo mismo da que la estocada final fuera de Rusia, un equipo de pelaje similar al de Irán y Marruecos. En estos días de zozobra, todos fueron un Himalaya para la Roja. Sin futbol, España no tuvo sostén ni remedio, por más que se agitara contra la crítica y no fijara al enemigo real: la propia España”, escribió el periodista especializado.

Esta derrota es la consumación de un campeonato que empezó torcido para la selección española.

En principio, bajo la dirección inicial de Julen Lopetegui, se conformó una selección integrada por algunos de los jugadores de la época dorada, como Piqué, Ramos, Iniesta, Busquets, Silva o Diego Costa, con los que España se coronó campeón de las Eurocopas de 2008 y 2012 y del Mundial de 2010, con jóvenes triunfadores de la Sub-21 (De Gea, Coquis, Saúl, Thiago, Alatorre, Isco y Carvajal.

Esto la hacía una selección de transición que, sin embargo, con la tutela de Lopetegui consiguió ganar 20 partidos con gran rendimiento en la fase de clasificación para el mundial, al obtener en 10 partidos 9 victorias y un empate con Italia (1-1). En uno de estos partidos dieron una goleada 0-8 en su visita a Liechtenstein.

Sin embargo, se atravesó el despropósito de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, por hacerse del seleccionador nacional, Julen Lopetegui, para dirigir al equipo blanco.

Esto provocó un esperpéntico cisma porque el fichaje de Julen Lopetegui para dirigir al Real Madrid se hizo a espaldas de la Real Federación Española de Futbol.

Eso tan sólo dos días antes del debut en Rusia de la selección ante Portugal.

Sin embargo, sobre el césped, España no dio la talla, nunca estuvo a la altura, ni para hacer ese juego que cautiva a sus seguidores y a los adversarios.

Los jugadores no fueron capaces de mostrar su mejor lado, con la dirección de Fernando Hierro, el seleccionador deportivo, quien no logró sacar lo mejor de sus hombres.

El diario El Mundo señalaba en una de sus crónicas que la selección española “en Rusia ha quedado reducida a tales cenizas que se fue del Mundial habiendo encajado 11 goles (incluidos los penaltis y el anulado a Irán) de 12 remates. Y no sólo tiritó (el portero) De Gea desde el primer duelo. Las tachas se han multiplicado partido a partido”.

Añadía: “Rusia, como los adversarios precedentes, no es una selección con cocodrilos. Pero, como sus predecesores, hizo que la Roja quedara retratada. Para calibrar la graduación que se le suponía a rusos y españoles, la propia hinchada local festejaba cada cruce de medio campo de uno de los suyos como si se tratara de un oro olímpico. Cada córner disparaba el volumen de las gradas. Y no digamos el eco atronador del estadio Luzhniki cuando su Rusia, remendada por aquí y por allá, alcanzó la tanda de penaltis (…) La Roja fue tan plana que tardó 46 minutos en sellar la autoría de un remate: un quite del portero local a Diego Costa en el tiempo añadido en el primer acto”.

“España y Rusia fueron dos bostezos”, sentenciaba Sámano, en El País. “El equipo ha retrocedido una década. En Brasil 2014 cayó ante contrarios como Holanda y Chile. Y en Francia 2016 con Italia. Pero ha llegado a un punto en el que no se sostiene ni ante Irán, Marruecos o Rusia”.

Pero igual con Portugal empató a 3. Con Irán ganó 1 a 0. Empató con Marruecos a 2 goles y 1-1 con Rusia, pero cayó en penaltis.

Al finalizar el juego, eliminados de la competencia, Fernando Hierro se presentó en la sala de conferencias del estadio Luzhniki y declaró que se iba satisfecho. “Nos vamos sin haber perdido un solo partido. Esa es la realidad”. Una definición que para los seguidores en España resultó incomprensible.

Por ello, en una dura crónica del diario Marca (“Un fracaso con mayúsculas”), se señala: “España es como esa vieja aristócrata a la que la revolución le ha pasado por encima y no es capaz de asimilar que su tiempo ya pasó. A la selección le toca olvidar el pasado. Sentirse orgullosa de él, pero olvidarlo. Porque ya pasó. Y no volverá. Al menos a corto plazo. Mientras España no olvide lo que fue, nunca más será. Sirve la idea, la intención, sirve el concepto para trabajar sobre él, pero ya está. Debe olvidarse de quién fue y pensar en quién quiere ser”.