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Priista, mandatario de 1964 a 1970 y un político considerado obsesivo, Gustavo Díaz Ordaz es recordado por su responsabilidad como jefe de Estado cuando ocurrió la masacre de Tlatelolco.

CIUDAD DE MÉXICO (ADNPolítico) – Gustavo Díaz Ordaz ha pasado a la historia de México por su relación con el movimiento estudiantil de 1968 y la matanza de Tlatelolco, de la que este martes se conmemoran 50 años.

Pero, ¿qué hay detrás de este hombre y cómo pasó de ser un estudiante aplicado a un político tachado de represor? Aquí te contamos 10 datos de su vida.

1. Su nacimiento y familia

Nació el 12 de marzo de 1911 en el municipio poblano de San Andrés Chalchicomula, hoy Ciudad Serdán, en Puebla, justo cuando México atravesaba por los momentos iniciales de la Revolución Mexicana. Su padre, Ramón Díaz, fue un jefe rural local, y su madre, Sabina Bolaños, una mujer que repudió a Díaz Ordaz por su físico y que tenía preferencia por su hermano Ernesto.

2. La pobreza

La familia enfrentó problemas económicos por haber perdido gran parte de sus propiedades. Díaz Ordaz realizó sus estudios básicos en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, pero la falta de empleo e ingresos llevó a su familia a emigrar a la ciudad de Puebla. De hecho, en algún momento Díaz Ordaz buscó integrarse al Ejército, pero la carencia de dinero le impidió pagar la cuota exigida para ingresar. Y aunque no tenía lo suficiente para comprar sus libros, siempre buscó la manera de estudiar.

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3. Serio y dedicado

En Puebla, ingresó al Colegio del Estado, de donde egresó a los 26 años con el título de abogado. Como estudiante —según testimonios de la época— era serio, metódico, arrogante, obsesivo con el orden y no le agradaban las fiestas escolares. Recordaba nombres, profesiones y detalles de sus cercanos.

4. Sus gustos

De joven, su pasatiempo era jugar basquetbol y de adulto se obsesionó por armar rompecabezas. Su gusto por la música también lo llevó a aprender a tocar la guitarra.

5. El camino a la presidencia

El gobernador y cacique poblano Maximino Ávila Camacho fue quien impulsó su carrera política. Primero, al nombrarlo vicerrector de la Universidad de Puebla, y luego, como secretario de Gobierno en la administración del gobernador Gonzalo Bautista Castillo, sucesor de Maximino. Con el respaldo de Maximino, logró convertirse en diputado federal y en senador; en el Congreso coincidió con Adolfo López Mateos, quien el 1 de diciembre de 1958 asumió la presidencia y quien lo designó secretario de Gobernación, su mano derecha, negociador en su ausencia y virtual sucesor.

6. ¿Irma Serrano, el flechazo?

Este fue uno de los temas polémicos de la vida privada de Díaz Ordaz, quien estuvo casado con Guadalupe Borja, con quien tuvo tres hijos: Gustavo, Guadalupe y Alfredo.

Irma Serrano, una de las actrices más famosas de la época, aseguró haber tenido un amorío con Díaz Ordaz cuando era presidente. De hecho, en sus libros A calzón quitado y A calzón amarrado, describe cómo fue su relación y asegura que hubo regalos de lujo, como una casa en las Lomas y el Pedregal, viajes y hasta un comedor que perteneció al emperador Maximiliano de Habsburgo. Díaz Ordaz no fue el único que se relacionó con una celebridad; su hijo Alfredo mantuvo una relación con la cantante y actriz Thalía.

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7. ¿Aceptó la responsabilidad por la represión del 68?

El 1 de septiembre de 1969, durante el mensaje por su Informe de Gobierno, aceptó la responsabilidad cabal por los hechos del 2 de octubre de 1968, una declaración que fue recibida entre aplausos y vivas de los presentes.

8. ¿Embajador en España por 11 días?

Luego de ser presidente, fue designado embajador en España por José López Portillo, el 4 de abril de 1977. Habían transcurrido casi 10 años desde los acontecimientos de 1968 y él se había mantenido alejado de la vida nacional. Así, tras aceptar el nombramiento más por presión que por gusto, fue el 2 de agosto, solamente 11 días después de su presentación oficial como embajador, que tomó un avión y se regresó a México. “”¡Me voy porque se me da la gana! ¡Y no me regresaré, no me despediré de nadie, ni del rey!”, dijo entonces.

9Su obsesión por el orden

Las personas cercanas a él han dicho que como presidente Díaz Ordaz era tan obsesivo con la disciplina y el orden que, día con día, mantenía hasta los mínimos detalles controlados, como la ropa, que marcaba con números.

10. Su muerte

Díaz Ordaz falleció el 15 de julio de 1979 en la Ciudad de México. Padecía cáncer de colon, una enfermedad que lo llevó a sufrir fuertes dolores abdominales. Las enfermedades de estómago le impedían disfrutar la comida mexicana y los vinos que tanto le gustaban.